El paso de los años puede convertir divertidas fotografías de Halloween, recuerdos de familia o una técnica para sujetar a los niños mientras se les sacaban fotos en las imágenes que ilustrarán tus pesadillas.
Aunque en Chile conocemos Halloween desde hace poco, esta festividad de origen celta lleva más de un siglo celebrándose en Estados Unidos. El día de Todos los Santos comenzó a celebrarse masivamente a partir de 1921, y se creía que, en esa jornada, nuestro mundo estaba más cerca del de los espíritus.
De ahí viene la tradición de disfrazarse. Aunque las ropas que visten hoy en día los niños suelen ser divertidas o inspiradas en sus personajes favoritos, antaño la finalidad de los disfraces era ahuyentar a los espíritus malignos, haciéndose pasar por ellos.
Por eso, los disfraces antiguos de Halloween tienen de forma pretendida un aspecto que, hoy en día, puede parecernos horripilante.
Además, la escasez de recursos de los días posteriores al crack del 29 provocaba que muchos de los disfraces que portaban los pequeños estuvieran hechos en casa, con resultados, si cabe, más perturbadores
Quizás lo extraño de esta imagen es, precisamente, que no se corresponde con el resto de fotografías de la época. En vez de mostrar una persona estática en primer plano, en ella aparece un ser semi escondido en el fondo de una habitación decorada para Halloween... Algo falla.
Otra imagen familiar en la que sus miembros posan en una fiesta, pasándoselo en grande, sin ser conscientes de que, muchos años después, su apariencia podría provocar pesadillas.
Podemos llegar a comprender que hubiera falta de presupuesto y la gente se hiciera máscaras caseras con sábanas. Pero de ahí a la cosa negra del centro de esta imagen hay un abismo.
Si los disfraces por sí mismos no son lo bastante tenebrosos, la textura desvaída y tétrica de las fotos antiguas termina de aportarles a las imágenes ese halo de misterio terrorífico que percibimos hoy en día.
Cuanto menos presupuesto tenían los que se disfrazaban, más terroríficos eran los resultados. Este grupo de niños, que viste un simple saco decorado en la cabeza, pone los pelos de punta a cualquiera.
Parecen dos secuestradores dispuestos a llevarse a rastras a este niño a un zulo oscuro, pero simplemente son sus padres disfrazados. Aunque la cara de pánico del pequeño...
Con todos ustedes: La muerte. Da igual que los disfraces de hoy en día incorporen cientos de complementos. Ninguno despertar tanto miedo como este antiguo disfraz casero.
Hemos llegado a la conclusión de que, si bien las fotos con disfraces dan miedo, los niños en grupo con máscaras inexpresivas se llevan la palma de las cosas que no querríamos ver nunca más.
Debido, probablemente, a la mala calidad de esta imagen o al hecho de que se movieron, estos niños parecen recién salidos del Averno.
Si en los tempranos años de 1900 Halloween no daba ya bastante miedo, de un poco más tarde nos llegan imágenes como esta, en la que un conejo gigante, una abuelita en silla de ruedas y una especie de marine parecen...
Los primeros montajes fotográficos.- Tras la invención de la cámara, los fotógrafos no tardaron en descubrir que tenían la posibilidad de realizar montajes de las imágenes. Aunque rudimentarios, crean efectos sorprendentes... y terroríficos.
Este montaje, que parece querer dar la impresión de que un hombre piensa en alguien que extraña, crea un efecto algo perturbador.
Sin duda es un montaje pero no comprendemos por qué alguien querría tener entre las manos una fotografía en la que su hijo aparece decapitado.
Bendita infancia.- Por alguna razón, los niños pueden llegar a dar mucho, muchísimo miedo. Especialmente cuando miran directamente a cámara con los ojos paranormalmente iluminados... (Y si se preguntan quien diablos esta acechando al niño, es su madre, como una forma de tranquilizarlo y hacer que se quede quieto el tiempo suficiente para que le tomen la foto)
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