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domingo, 6 de agosto de 2023

El cuaderno de notas de H. P. Lovecraft, por Óscar Mariscal.

 


H. P. Lovecraft ha resultado ser de aquellos escritores que fueron más prolíficos después de muertos que cuando estaban vivos, hay varios cuentos que se le atribuyen a el cuando en realidad la mayor parte de su contenido fue escrito por otros autores, esto se debe a que Lovecraft realizo muchas correcciones a los textos de colegas suyos de Weird Tales, convirtiéndose en un “escritor de escritores” como lo dijo alguna vez Robert Bloch, en ningún caso de forma despectiva. Y luego esta el hecho de que ideas suyas que eran un simple boceto fueron desarrolladas mas tarde por otros autores, convirtiéndose en “colaboraciones” póstumas.

Aquí hay un buen articulo sobre esto en La Liga Lovecraftiana:


I. INTRODUCCIÓN

Se ha especulado mucho sobre las controvertidas "colaboraciones" entre H. P. Lovecraft y August DerlethAntonio Prometeo Moya, en la introducción a una colección de "revisiones" y escritos en colaboración (Horror en el Museo, ed. Caralt 1978), en la que califica a Derleth de "poetastro y ladrón de manuscritos"( bien es cierto que "hurga - carpetas" como Lin Carter han "limpiado" a fondo los panteones de R.E. Howard y C.A. Smith y nadie ha dicho nada), propone que todas las presuntas colaboraciones son falsas excepto El que Acecha en el Umbral (1945). No iba descaminado, pero en realidad, este último relato es también una falsa colaboración, basada en apenas página y media manuscrita por Lovecraft.

El origen de estas falsas colaboraciones es puramente comercial. A nadie se le escapa que el nombre de uno brilla más si aparece "orlado" por el de algún artista consagrado (L. S. de Camp & R. E. HowardLin Carter & C. A. SmithA. de Castro & A. Bierce, etc.), y en el subgénero de los Mitos de Cthulhu reconocemos al menos tres estilos para medrar a la sombra del maestro. A saber: El "estilo Colin Wilson ", que consiste en desentrañar las supuestas claves ocultistas de la obra de Lovecraft, abundar en el "corpus lovecraftiano", y, posteriormente, relegar la obra del maestro al mundo del quiosco y la "Ciencia - Ficción de consumo". El "estilo Brian Lumley ", por el contrario, oscila indeciso entre la exégesis y el revisionismo más absurdo, empeñado como está en aparecer en homenajes y antologías, siempre honrando la memoria del "Genio de Providence". Pese a sus diferencias sustanciales, el propósito común de ambos "estilos" es el de figurar en cubiertas de libros y prólogos de antologías, como: "El discípulo de…" ó "El alumno aventajado de…" (alumno copión, diría yo). Finalmente, el "estilo Derleth " consiste en la especulación con manuscritos, fragmentos, y demás "legajos sagrados" pergeñados por el "Solitario de Providence"; calificando incluso de "colaboraciones póstumas", la explotación de tales escritos.

Este mercadeo de papeles inéditos, alcanza también a algunas publicaciones. La revista Weird Tales se quedó sin material de Lovecraft hacia 1939, por esta razón Dorothy McIlwraith, a la sazón nueva editora de W.T., empezó a echar mano de pequeños extractos sin corregir, tal es el caso (según Christopher Frayling) del pequeño cuento The Wicked Clergiman, sacado al parecer, de una carta de H.P.L. en la que relataba una de sus pesadillas, y que fue presentado en la revista como un "breve relato póstumo". Pero Derleth, que ya por entonces había asumido y metabolizado el estilo y las temáticas de su mentor (ya no era aquel jovenzuelo presuntuoso que se paseaba por las calles de Wisconsin con albornoz y monóculo), fue aún más lejos. Lovecraft, tras su muerte, había dejado una serie de papeles entre los que se encontraban pequeños extractos, resúmenes, y borradores de cuentos - como The Thing in the Moonlight, de 1934 -; algunos de estos fragmentos o falsos comienzos fueron desarrollados por Derleth, quien a partir de meras sugerencias construyó íntegramente una serie de cuentos de diversas temáticas, que abarcan desde el cuento de fantasmas "tradicional" a la mitología de Cthulhu. En los cuales, por cierto, introduce "Don Augusto " elementos "maniqueistas" (tal que Paulicianos y Cátaros en los primeros siglos de la Iglesia) hasta ese momento inéditos en el amoral panteón de "deidades cósmicas" de Lovecraft; convirtiendo en un "problema teológico", lo que empezó como un mero juego de ficción. Estos relatos fueron recogidos en varias colecciones bien conocidas por los aficionados: El Superviviente (1957), La Habitación Cerrada (1959), y Los que Vigilan Desde el Tiempo (1976), todas publicadas por Arkham House; en nuestro país aparecen incluidos en tan sólo dos: La Habitación Cerrada (1976), y Los que Vigilan Desde el Tiempo (1981). Precisamente, el relato que da título a esta última antología, fue escrito por Derleth basándose en un borrador dejado por Lovecraft, que apareció publicado en el "fanzine" The Golden Atom (1943), y que, caprichos del destino, quedó a su vez incompleto al fallecer August W. Derleth en 1971.

Asimismo, Derleth tuvo acceso a una serie de breves argumentos, apuntes "al natural" de sueños e ideas que Lovecraft empezó a coleccionar después de 1919, cuando la publicación de sus cuentos, La Tumba y Dagon en la revista The Vagrant, le inclinaron definitivamente hacia la narración fantástica. En sus Notas Sobre los Escritos de Literatura Fantástica, Lovecraft enumera una serie de reglas personales para la elaboración de historias sobrenaturales, la primera de las cuales consiste en: "preparar una sinopsis o escenario de acontecimientos en orden de su aparición; no el de su narración. Describir con la fuerza suficiente los hechos como para hacer creíbles los incidentes que van a tener lugar. Los detalles, comentarios, y descripciones, son de gran interés en este boceto inicial" (véanse a este respecto los fragmentos: 3, 5, ó 17 ), y añade que: " El primero de estos puntos es generalmente una mera idea mental; una puesta en escena de condiciones y acontecimientos que pululan en mi cabeza". Pues bien, este conjunto de ideas y bocetos (desechadas o, parcial o totalmente desarrolladas) es el llamado The Commonplace Book of H.P.L.

El cuaderno de notas fue publicado originalmente por Futile Press en 1938 con el título de Bocetos y Cuaderno de notas de H. P. Lovecraft, bajo la supervisión de Robert H. Barlow, amigo y colaborador de H.P.L., y posteriormente (una selección distinta), por Arkham House en 1959, en el volumen The Shuttered Room and other Tales of Terror. No existe en España una edición completa del "Cuaderno…", aunque muchos de estos fragmentos han sido publicados por algunas revistas de aficionados ( Dagon 1988, Sueño del Fevre 1991, o HPL Fhtagn 1997 ). Para nuestra edición contamos con una selección y traducción realizada expresamente para el que ésto escribe, por Rafael Llopis, con quien mantuve una interesante correspondencia, y a quien agradezco públicamente su amabilidad.

 Óscar Mariscal.

 

II. LOS FRAGMENTOS

H. P. LOVECRAFT

  1. Hombre sueña que cae. Es encontrado en el suelo, destrozado, como si hubiera caído desde una altura inmensa.
  1. Extraño ritual nocturno. Bestias salvajes danzan y marchan al compás de la música.
  2. Espantoso sonido en la oscuridad, puente y aguas negras, cenagosas. Se encuentra una puerta misteriosamente abierta y cerrada, y produce terror.
  3. Un antiguo coloso en un antiquísimo desierto. Se le ha borrado la cara: nadie se la ha visto.
  4. El último horror. Abuelo regresa de extraño viaje. Misterio en la casa. Viento y tinieblas. Abuelo y abuela tragados por lo desconocido. Preguntas prohibidas. Somnolencia, investigación, cataclismo. Alguien oye gritos.
  5. Terrible viaje a un sepulcro antiguo y olvidado.
  6. Las ratas se multiplican y destruyen una pequeña ciudad, luego a toda la humanidad. Aumenta su tamaño e inteligencia.
  7. Extraño individuo de barrio sombrío de antigua ciudad posee objeto de horror arcaico e inmemorial.
  8. Se descubre horrible libro antiguo con instrucciones para espantosas invocaciones.
  9. Una tumba antiquísima en un profundo bosque de Virginia, cerca de donde existió en el siglo XVII una gran casa señorial. La cosa incorrupta e hinchada que se encontró en su interior.
  10. Castillo junto a laguna o río. Su reflejo queda fijado a través de los siglos. El reflejo vive para vengarse de sus destructores, una vez el castillo es destruido.
  11. Raza de Faraones inmortales que moran bajo pirámides, en inmensas salas subterráneas a las que se baja por negras escalinatas.
  12. Una terrible peregrinación en busca del tenebroso trono del lejano Azathoth, sultán de los demonios.
  13. Antigua catedral. Una gárgola horrible. Alguien trata de robar y es encontrado muerto. La garra de la gárgola está ensangrentada.
  14. Indescriptible danza de gárgolas. A la mañana siguiente, varias gárgolas de la vieja catedral están cambiadas de sitio.
  15. Ocurre cambio en el Sol: los objetos se ven con formas extrañas, quizá recomponiendo paisaje del pasado.
  16. Horrible casa ruinosa en empinada calle de ciudad - Bowen St. -. Lanza llamada sin palabras en la noche. Ventanas negras - horror innominado - tacto y voz fríos. La bienvenida de los muertos.

 

Selección y traducción: Rafael Llopis.

 

III. ALGUNOS COMENTARIOS

2. Sin duda se trata del "esqueleto temático" de El Ceremonial (1923), segundo cuento de Lovecraft dedicado a los Mitos. "En la negrura inconcebible, más allá del resplandor gangrenoso de la fría llama (…), apareció danzando rítmicamente una horda de mansos, híbridos seres alados que ningún ojo, ningún cerebro en su sano juicio, ha podido contemplar jamás."

4. Esta idea fue desarrollada finalmente por Robert Bloch en su relato El Dios sin Cara. Un caso más "sangrante" que el de Derleth, ya que, aunque Bloch reconoce que su técnica narrativa "debe mucho a la influencia y dirección del difunto H. P. Lovecraft ", añade (en la presentación de la antología que incluye el relato en cuestión), que la inspiración proviene de su "mister Hyde ".

"Al cabo de unas cuantas horas de trabajo, toda la estatua quedó al descubierto. (…).Su aspecto general infundía terror, a causa de la sensación de misterio inescrutable que producía su presencia en tan desolada inmensidad, (…). No obstante, lo que más impresionante resultaba era la carencia de rostro de aquella pavorosa imagen.".

6. Como en tantas ocasiones está idea surge de una pesadilla, que el propio Lovecraft narra en una carta de Diciembre de 1919. La idea de la existencia de un "portal dimensional" en el fondo de un sepulcro, adquiere su forma definitiva en el relato La Declaración de Randolph Carter (1919), y en el poema El Habitante, perteneciente a la serie Hongos de Yuggoth.

"La losa levantada dejó al descubierto una negra abertura, (…). Nuestras linternas revelaron el arranque de una escalera de piedra, sobre cuyos peldaños goteaba una especie de líquido inmundo nacido en las entrañas de la tierra."

"Entonces vimos aquellos escalones de piedra que descendían

Por una puerta obstruida de dolomita grabada

Hasta un sombrío refugio de noche eterna."

9. Como sucedía en el fragmento n º 6, la idea se plasmaría finalmente en dos formatos distintos: La poesía, dentro de su colección de poemas fantásticos escritos en 1930, Hongos de Yuggoth - los poemas son: El LibroPersecución, y La Llave -. Y el relato corto, no desarrollado finalmente, como demuestran sus fragmentos: El Descendiente (1926), y El Libro (1934) - publicados ambos en: Leaves II (1938) -; este último sigue la misma temática y secuencia de acontecimientos de los tres sonetos anteriormente citados. Cabe señalar, asimismo, que este último fragmento tiene una discutible continuación en el cuento El Libro Negro de Alsophocus, de Martin S. Barnes.

"Cogí el volumen más a mano y lo hojeé al azar,

Temblando al leer raras palabras que parecían guardar

Algún secreto monstruoso, para quien lo descubriera."

"Nunca supe su título, porque faltaban las primeras páginas; pero quedo abierto hacia el final y me dió un atisbo de algo que hizo vacilar mis sentidos."

10. A pesar de algunos detalles geográficos, estas lineas dibujan el argumento de Lo Innombrable (1923). El bosque de Virginia se convierte en el viejo cementerio de Arkham, aunque la tumba y la casona señorial sí son, efectivamente, del S. XVII; en cuanto a la cosa incorrupta e hinchada, "estaba en todas partes… era una gelatina… un limo… sin embargo, tenía formas, mil formas espantosas imposibles de recordar."

12. El argumento de Encerrado con los Faraones (1924), le fue sugerido a Lovecraft por el famoso "mago - escapista" Harry Houdini (1874 - 1926). En el relato, se hace un fascinante retrato de Egipto que recuerda el periplo arqueológico de la viajera victoriana Alicia Edwards (por cierto, descendiente de Horace Walpole) - Mil Millas Nilo Arriba (1888) - , o las estampas, románticas y fantásticas, del pintor escocés David Roberts (1838).

13. En este fragmento se basó Lovecraft para escribir su poema Azathoth (1930). En 1922, empezó a escribir una novela con este título, - de la que sólo quedan 500 palabras, publicadas como fragmento en Leaves II (1938) -, aunque hablamos de un Lovecraft aún demasiado "Dunsaniano" como para colocar a Azathoth al frente de la jerarquía infernal de Los Mitos de Cthulhu.

17. Estas líneas prefiguran La Casa Maldita (1924), aunque la relación esté un tanto "traída por los pelos". El edificio (que existió realmente), se encontraba en el n º 135 de Benefit St. y no en Bowen St., aunque, efectivamente, estaba situado "en el lado oriental de la calle (…), posado sobre la brusca subida de la ladera de la colina", y una de sus víctimas se llamaba, precisamente, Hannah Bowen.

"(…) Y aún recuerdo mi terror juvenil provocado no sólo por la morbosa calidad de aquella siniestra vegetación, sino ante la atmósfera y el olor de la ruinosa casa, cuya puerta abierta cruzábamos frecuentemente en busca de emociones.


lunes, 26 de julio de 2021

Microcuentos de los Mitos de Cthulhu

 


Publicados originalmente en El Dossier Lovecraft.


Últimas notas

Nicolas Bascuñán

Sentado aquí en mi casa, empiezo a escribir mis últimas notas. Miro por la ventana un rojo atardecer de mi puerto Valparaiso, mientras una relajante música vibra en mis oidos, es como un réquiem universal, ya que, las demás casas todas puestas bellamente en los cerros que rodean a la mía, que con una inmejorable vista hacia la costa, se puede ver como éstas son tapadas por la supuestas sombras de un anochecer, que trae consigo el atemorizante olor de la muerte. Al pensar en tiempos pasados, puedo darme cuenta que todo pudo ser evitado, pero uno no sabe cuánto la curiosidad del hombre puede llegar a ser un problema, que incluso involucre a toda la humanidad. Pienso cuándo traje ese maldito libro desde la Universidad de Buenos Aires y que como un niño jugué con esas invocaciones pensando que no traería problemas, pero ya veo, los infernales y apocalipticos sueños que se han apoderado de mi en los ultimos meses, en este atardecer se levantan y se hacen realidad!

Veo como ya las aguas se agitan, los animales se alborotan y ese maldito olor se apodera de todo el puerto. Ya casi ha desaparecido el sol en el horizonte que refleja en los cerros la infernal sombra de sus tentáculos, y con ello en mi mente aparacen alucinaciones de mundos subterráneos y seres primigenios, que mi mente soporta en un evidente estado de shock... ¡Ya no puedo soportarlo! Se me revelan blasfemias arcanas... se me dice como será nuestro planeta... me maldigo en el momento en que leí el... caigo en la locu... destruye todo... veo montañas... se repite en mi mente ¡iä nglui pstraar ngai, ngai chthulu¡ ¿Dónde está el dios al que me confié toda la vida? ¡Nooooooooooooo...!


Inicios

Alan A. 

Aún no era muy tarde. Sus muñecas aparecían moráceas ante la luz de la madrugada; estaba desnuda y las ramas de los  árboles de New Hamsphire rasgaban su cuerpo mientras corría, alejándose de aquellas piedras planas y de los sonidos... primero cánticos y después gritos y huesos rotos. La herida en su pecho sangraba, pero seguía corriendo, no le extrañaba que el corte fuera poco profundo, eran sólo aprendices; en cuanto vieron el portal su fe se disolvió. Faltaba muy poco para el amanecer, sabía que con la luz todo terminaría. Pero aún no era muy tarde. La obscuridad era su aliada y su forma, y la carne su alimento. "Te tengo", fue el pensamiento que se formo en su nebulosa. Podía saborear el rastro de sangre que dejaba la chica; y sentir la vibración en el aire que provocaban sus gritos. Qué importaba que el sacrificio pudiera escuchar el batir de sus alas.



La torre

Fabián S. González 

Desde esa esquina se puede ver la torre. Si el testigo abandona por un segundo el ruido de la vida porteña, descubrirá tras las paredes circulares un aquelarre. El eco del mismo lugar que la humanidad reguarda en la penumbra bajo diferentes disfraces. La esencia de los cimientos de construcciones tan antiguas como las pirámides y Stonehenge. Allí se suceden acontecimientos -incluso próximos a lo cotidiano- que atraen a hados y demonios.

Fue lupanar y fumadero de opio. Acaso alguno de sus visitantes haya dejado el alma allí preso del puñal de un malevo. Pero fue cuando llegó aquella artista pálida, María Krum, que su esencia brotó al fin. Recuerdo que apenas salía para hacer visitas a la universidad. Fue en su biblioteca donde hojeó las páginas del prohibido Necronomicón. Mortal fue su curiosidad por la que recitó aquel hechizo. Quizá creyó que las paredes sin ángulos la protegerían de los sabuesos. Pero esas criaturas son hábiles, impetuosas, insaciables. Los vecinos oyeron el grito del día en que murió. Ahora forma parte de la superstición barrial. Pero yo sigo oyendo su sufrimiento y el jadeo de los Perros de Tíndalos que olfatean, hurgan y rastrean en la torre.


Más o menos de su edad

Carles Bellver Torlà 

Se oyó otro chapoteo y aquello volvió a aparecer: apenas una ondulación del agua y un rastro de burbujas.

-Vámonos de una vez -insistió David nerviosamente-. No es más que una carpa, y ya hace rato que ha anochecido. Menos mal que hay luna llena. En casa me van a echar una buena bronca...

-Vete tu si quieres -contestó Óscar-. Yo me quedo.

En cuanto su compañero se hubo marchado, Óscar se quitó la ropa y se metió en el agua. Se había dado cuenta de que era una hembra más o menos de su edad y se moría por juguetear con ella.


Cómo obtuvo Danvers una plaza en Miskatonic

Carles Bellver Torlà 

La tesis doctoral de Danvers, Secret Worships and Witchcraft in Deep New England, mereció los elogios y felicitaciones de todo el tribunal. Al salir del Aula Magna su tutor le pidió que le acompañara al despacho.

-Creo que ha llegado el momento de que lea algo más -le dijo al tiempo que le entregaba un volumen de tamaño medio mal encuadernado.

Volvió al día siguiente, sin afeitar y con los ojos irritados.

-Ese libro me está volviendo loco. Si lo que dice ahí es verdad, mi tesis no es más que un cuento para niños.

Su tutor soltó una terrible carcajada. Arrancó de un tirón las cubiertas del libro y las reemplazó por otras en las que se leía un título fatídico: Necronomicon.

-¡Ahora ya eres uno de los nuestros! -exclamó, y abandonó su despacho sin dejar de reír.

Danvers se quedó a solas con su pánico. Estuvo aullando toda la noche, hasta la madrugada. Por la mañana, muy temprano, acudió a la secretaría del Departamento de Religiones Comparadas para firmar su contrato.





viernes, 9 de abril de 2021

Marble Hornets, cuando Slenderman se obsesiona contigo



Slenderman fue un creepypasta surgido de los foros de Something Awful en 2009 , creado por el fotógrafo Victor Surge. su diseño sencillo pero espeluznante y la falta de una historia detras de el -lo cual perimitio que cada autor le diera el trasfondo y las motivaciones que considerada mas interesantes- hizo que rapidamente ganara mucha popularidad, con muchas historias contadas en torno a el o en torno a las personas acosadas por esta entidad. eso incluye web series, blogs y videojuegos independientes, entre otras cosas. su fama comenzó a disminuir en el 2014, entre otras cosas por un incidente de lo mas raro y tragico: Dos niñas de doce años que apuñalaron a otra, supuestamente con el fin de demostrar su lealtad a Slenderman. luego vino una película el 2018 que, por varias razones, fue considerada insensible y ofensiva, ademas de ser muy mala. sigue siendo conocido, pero esta lejos de sus mejores dias en cuanto a popularidad.

Pero pasemos a lo interesante, y es Marble Hornets, la primera web serie inspirado en el:




En este canal pueden ver toda la serie subtitulada. 



jueves, 1 de octubre de 2020

Cortos y medio metrajes lovecraftianos

 

Escape From Midwich Valley



Y Chilean Gothic, mediometraje de terror -el primero hecho en Chile- que adapta el cuento El Modelo de Pickman, hubo planes de realizar otros mediometrajes adaptando otros relatos de Lovecraft, como El Color que Cayo del Cielo, a la realidad chilena, pero el proyecto no prosperó.                                         


 


jueves, 9 de enero de 2020

El increíble arte fantástico, épico y erótico de Margaret Brundage, la reina del pulp


Margaaret junto a su esposo Slim Brundage, también artista.

La influencia de las sensuales ilustraciones de Margaret impregnaba también las páginas interiores. El propio Howard y otros autores como Seabury Quinn reconocieron que, con la esperanza de inspirar su pincel, introducían escenas en sus relatos pensando en atraerla. Todos anhelaban su ilustración, salvo H. P. Lovecraft. Al genio de Providence le dolió la boca de pregonar la absoluta falta de representación, decencia y recato de Brundage. Ya sabemos lo dado que era a otorgar el rango de «abominación». «Sus portadas son demasiado triviales para enojarse. Si no fueran desnudos totalmente irrelevantes y no representativos, probablemente serían algo igualmente incómodo y trivial, aunque menos irrelevante. No veo qué diablos tienen las damas desvestidas de Mrs. Brundage con la weird fiction», dejó escrito.
Como suele ocurrir, el crítico más devastador también es el que da en la diana en el verdadero valor de una obra. No se trataba de que las heroínas desnudas trastocaran la decencia pública, que lo hacían. Lo innovador es que Margaret incorporó un nivel de subversión alternativo y nada conspicuo, logrando una cota mayor de decencia. Tomó un trabajo de ilustración y elevó el listón: presentó mujeres en roles fuertes y dignos, algo muy alejado de la norma para esos tiempos.
De un primer vistazo, las mujeres de Brundage podían pasar por damiselas angustiadas. No lo eran. Están ante monstruos amenazantes, ante destinos peores que la muerte, pero fíjense bien: se retuercen, luchan, se resisten al mal, no se abandonan. Empuñan látigos, son panteras, vampiras y también villanas. Hay miedo en sus ojos, pero solo están parcialmente intimidadas, no expresan dolor. De las sesenta y seis portadas de la artista solo en tres la mujer está siendo atacada, y las tres involucran a otras mujeres. Involuntaria y espectacularmente seductoras, no lascivas, bailando en esa zona donde lo sensual no necesita de lo sexual. Y son siempre el centro de la composición, dándose la paradoja de que al héroe protagonista ni siquiera se le dibuje en su propia historia. Lovecraft se percató de lo verdaderamente peligroso: las mujeres del exterior de la revista eran mucho más subversivas que las de los relatos del interior.

Aquí un estupendo articulo sobre Margaret Brundage, artista, pintora e ilustradora de las portadas de Weird Tales, revista de Fantasía y Ciencia-Ficción donde publicaron Lovecraft, Robert E. Howard y muchos otros escritores de su circulo, portadas que en su época fueron tildadas de inmorales y excesivamente eróticas, como esta:



A continuación mas ejemplos de su arte:








En esta portada aparentemente ella y su esposo sirvieron como modelos para Belit, la reina de la Costa Negra y Conan El Bárbaro.







domingo, 1 de diciembre de 2019

viernes, 13 de septiembre de 2019

Nanowar Of Steel - Norwegian Reggaeton

Nanowar of Steel (parodia de la famosa banda Manowar) es un grupo italiano de freak metal, corriente musical que combina los sonidos típicos del heavy metal con letras humorísticas y parodicas, aquí pueden ver dos de sus creaciones: la fusión del reggeaton y el black metal noruego -con alusiones al controvertido Varg Vikernes- y un homenaje a Cthulhu.



sábado, 16 de marzo de 2019

Tipee: N:\CTHULHU (Cuento lovecraftiano)

Un cuento de los Mitos de Cthulhu, de autor desconocido, uno de mis favoritos hechos por los fans.






I - El desconcierto.

Enorme confusión se produjo aquella mañana en el Centro de Investigaciones Espaciales cuando la totalidad de las computadoras de dicho centro quedaron en blanco, mejor dicho con extraños y cambiantes tonos de coloración azul-verdosa. Más desconcierto aún, cuando dicho fenómeno desapareció sin dejar rastros al cabo de unos minutos. De inmediato, todos los técnicos del Centro se abocaron a solucionar lo que parecía ser el efecto de algún virus informático. Sin embargo, pese a aplicarse los mejores programas antivirus de que disponía el Centro, no se detectó ninguna infección y -por otro lado- los servicios de inteligencia del Centro tampoco tenían noticia de algún virus en las redes informáticas, que pudiese haber sido introducido como sabotaje. 

Una semana después casi todos habían olvidado el hecho y continuaban con sus investigaciones de rutina, si bien los especialistas se dedicaron con pasión a elucubrar sobre el fenómeno y a elaborar las más diversas teorías: cambios ambientales que estarían produciendo efectos en las transmisiones por microonda, un defecto de fabricación en esa remesa de equipos (todos adquiridos al mismo tiempo y a la misma empresa), las existencia de un virus "temporal" que se instalase en la red y desapareciese por sus propios medios, etc. Nadie -sin embargo- fue capaz de imaginar la causa real de ese fenómeno: no hubiera podido hacerlo! 

Un mes después -mejor dicho un mes lunar después- las pantallas volvieron a concertarse durante algunos minutos, en una nueva sinfonía de colores. En ese lapso -descartada cualquier medida tendiente a revertir el fenómeno, pues se la consideraba inútil- los especialistas reiniciaron con fervor su polémica acerca de las causa del mismo, implicando al resto del personal en la discusión. Cada teórico encontraba en las circunstancias que rodearon el hecho, algún elemento que estimaba como fundamento suficiente de sus argumentos: uno afirmaba que ese día se había producido una variación térmica similar a la ocurrida en la anterior ocasión, otro que ese día se habían recargado los equipos de la misma manera que en aquel entonces, etc. La polémica duró poco más de lo que duró el fenómeno y quizás hubiese sido olvidada si no hubiese acontecido otro hecho más extraño aún.

Es de tener en cuenta que, pese a lo insólito del suceso y a sus consecuencias momentáneas, el fenómeno no provocó ningún perjuicio a los programas de las computadoras ni a las bases de datos existentes: en las dos circunstancias, todo volvió a la normalidad como si nada hubiese ocurrido. Al día siguiente de la segunda interrupción, cuando todo parecía volver a sus carriles normales, un investigador -al entrar a su cuarto de trabajo- encontró el equipo que había dejado pocas horas antes procesando información, completamente en blanco, mejor dicho casi en blanco, porque en la pantalla parpadeaba un escueto mensaje: TIPEE: N:\CTHULHU. La primera reacción de Martín -tal era su nombre- fué dirigirse rápidamente al salón principal en donde trabajaban gran parte de los investigadores y técnicos y gritar con voz agitada y agresiva: "¿Quien es el estúpido que hizo una broma en mi equipo?" Todos lo miraron sorprendidos y de inmediato quisieron saber de que se trataba. Cuando Martín les explicó lo ocurrido, algunos se dirigieron a su cuarto de trabajo para comprobar el hecho, pero muchos consideraron que era sólo una broma y que no era para preocuparse (por otra parte Martín no era muy bien visto por muchos de sus compañeros). Los que fueron a comprobar la broma se encontraron conque la pantalla estaba trabajando normalmente y resolvieron no dar más atención al asunto.

Martín no estaba conforme: sabía que la broma había existido, dado que miró la pantalla durante algunos segundos y por otra parte, el zumbido de la computadora cuando estaba procesando información era, para él, inconfundible y no podía asimilarse en absoluto con ese singular silencio que percibió mientras la pantalla parpadeaba el mensaje. De cualquier manera cabía una explicación racional: la broma podía haber sido programada con tiempo de finalización, de manera de afectarlo sólo a él, pero ¿quien podía hacer una broma así, sabiendo que su investigación era de importancia para todo el Centro y no algo que sólo satisficiese su ego de científico espacial?

Durante algunos días Martín se mantuvo reservado, hablando poco con sus compañeros, concentrándose solamente en su trabajo. Una semana después, Arturo, otro investigador del Centro -que era de los que mejor relación mantenía con él- se encontró con Martín en el baño y le dijo por lo bajo: "Yo vi el mensaje en tu equipo". Este se sorprendió ante esa declaración, no sólo por su contenido sino también por las circunstancias en que Arturo la hizo y el extraño tono de sus palabras, que denotaban un cierto temor.

-¿Por qué no lo dijiste en ese momento? Todos hubiesen comprendido que no era una invención mía, un mero ex-abrupto de mi parte.

-Preferí callar para que el asunto no tomase trascendencia -respondió Arturo con el mismo tono de voz.

-¿Por qué? -insistió Martín- Se hubiese sabido que era una broma de mal gusto y punto; todo quedaba allí, salvo que el autor de la misma habría visto que ello no estaba bien.

-No era una broma. Lamentablemente debo decirte que eso no era una broma y que el autor (o autores) no es de este Centro.

-¿Quien es? Si tú lo sabes tienes que decirlo; es importante para el Centro; eso significa que alguien extraño puede acceder a nuestro equipos, interferirlos, desprogramarlos... que se yo! 

-Esta noche te contaré todo lo que sé sobre esto; no es muy largo, pero prefiero hacerlo en otro lado, más tranquilamente. Sólo quería que supieses que el mensaje existió realmente, que no fué imaginación tuya... y que -lamentablemente- no es una broma de mal gusto.

II - La extraña hipótesis de Arturo.

Esa noche llegó Arturo al departamento de Martín -ubicado en un penthouse frente a la costa- y mientras éste preparaba un café, comenzó a explicar los motivos de su preocupación.

-¿Conoces algo sobre los mitos de Cthulhu?

-Sí, creo haber oído algo, pero no lo tengo muy presente; ¿de que se trataba?

-De algo quizás vinculado a nuestras investigaciones: la posibilidad de que nuestro planeta vuelva a ser ocupado por sus habitantes primigenios...

-¿Los dinosaurios, acaso? -interrumpió Martín con sonrisa burlona. 

-Te pido que tomes en serio mis palabras, Martín; de lo contrario prefiero no hablar más de este asunto.

-Perdona, fue una broma "al paso" solamente; sigue hablando.

-Bien, esos mitos de los que te hablaba, recogían viejas leyendas respecto a una especie distinta a la humana -y distinta también a los dinosaurios que tu mencionabas- que habría habitado la tierra mucho tiempo antes de que apareciese el primer australopitecus. Esa especie estarían procurando desde entonces volver a ocupar este espacio...

-Pero, ¿dónde están? ¿En otro planeta? ¿En otra galaxia?

-No lo sabemos, los mitos no son muy precisos; al parecer las leyendas hablaban antiguamente de "abismos insondables", pero quizás se referían a otro espacio, a otra dimensión.

-No se; todo esto me resulta poco científico. Me siento como degradado al hablar de estas cosas.

-La "ciencia" del siglo XVIII no hubiese podido explicar algo tan elemental como el hecho de que hoy tu veas y converses con tus amigos que están en Japón ¿no es cierto?

-Pero nosotros conocemos la historia de nuestro planeta...

-Sí; conocemos la "historia", pero apenas sabemos algunas cosas del periodo pre-histórico, del cual no quedan casi testimonios materiales y ese periodo conocido es sólo una ínfima porción de toda la evolución. ¿No te parece algo jactancioso, decir que "conocemos" nuestro pasado? ¿Que sabemos -por ejemplo- de los seres que abandonaron los mares primitivos y poblaron las tierras?: apenas unos contados esqueletos... de aquellos que evolucionaron hacia los cordados. 

-Bueno, pero ¿que? ¿adónde vamos con todo eso? ¿Que hay de la broma -o lo que sea- con mi equipo?

Arturo se paseó un rato con su taza de café, como volcado a sus pensamientos y luego encaró a Martín mirándolo fijamente: 

-Creo que están tratando de que les abras la puerta.

-¿Por qué yo? ¿Por qué necesitan que alguien les "abra la puerta" como tu dices?

-Es lo que no sé; quizás su acceso a este mundo no les sea fácil actualmente y necesiten de una ayuda. En cuanto a porque elegirte a tí, pueden tener sus motivos: tu alta especialidad en la física espacial, en la informática, tu "sensibilidad"...

-¿Mi "sensibilidad"? ¿A que te refieres?

-Bueno, a tu sensibilidad estética, tu gusto por la poesía, por las fantasías poéticas...

-¡Pero yo nunca confundí la poesía con la ciencia! -protestó enérgicamente Martín- Se muy bien cuales son sus ámbitos y nunca los superpongo: también me gusta hacer el amor, pero nunca se me ha ocurrido conquistar una joven con una ecuación diferencial!

-Lo se, lo se. No quise molestarte; sólo lo mencionaba como una posibilidad.
Durante un largo rato ambos callaron y se hundieron en sus reflexiones, sus preocupaciones... y sus temores, mientras contemplaban por el amplio ventanal, como la luna se reflejaba en las oscuras aguas de la costa, que golpeaban tenazmente en las rocas lanzando una permanente lluvia de espuma, enblanquecida por la luz lunar. Quizás esperaban -inconscientemente- que ese mar les aportase alguna pista que aclarase la extraña situación.

-¿Recuerdas el mensaje que apareció en la pantalla? -preguntó de pronto Arturo, interrumpiendo las meditaciones de su compañero.

-Creo que si, algo como: "tipee C:\Cthulhu".

-No exactamente eso, sino: "tipee: N:\Cthulhu".

-No tendría sentido; no tenemos ningún hard disk "N", ni podríamos tenerlo ¿no?

-Cierto. Pero eso no es un disco: es la "N" de "Necronomicón", el "Libro"; en donde según la leyenda está inscripta la clave de este misterio. Te aconsejaría no seguir ese mensaje: no sabemos que puede ocurrir.

-Nada. ¿Que puede ocurrir? la computadora responderá "comando erróneo" y pedirá otro. 

-No estoy seguro, Martín. Si apareciese otra vez ese mensaje creo que sería necesario plantear este tema en el Centro. Me siento demasiado cargado con esta responsabilidad. 

-¿A fin y al cabo, no podría ser una broma? Un hacker muy habilidoso y quizás con cierta carga de odio o envidia ¡que se yo!

-Estoy de acuerdo con esperar, pero me temo que esto no termine aquí.

III - La puerta.

Durante unos días no ocurrió ningún hecho novedoso por lo que los dos compañeros casi olvidaron el asunto. Martín volvió a considerar como plausible la hipótesis de la broma (aunque sin analizar a fondo la posibilidad real de la misma) y Arturo se sintió un poco avergonzado de haber transmitido sus pensamientos a aquel: temió perder algo de su prestigio como científico serio ante su compañero de trabajo.

Cuatro semanas después de la segunda falla en los equipos del Centro, Martín volvía al anochecer a su departamento, cuando al entrar en él percibió una extraña luminosidad en su escritorio. Con cierto temor, se asomó a la puerta del mismo y se sorprendió al encontrar encendido su equipo y la sorpresa se transmutó en zozobra cuando comprobó que esa luminosidad era de un azul- verdoso, similar a la que se había presentado la primera vez en el Centro: ¡nuevamente los virus! Durante unos momentos observó atónito la luminiscente pantalla que viraba sus colores continuamente entre el azul y el verde, como respondiendo a una melodía. Al cabo de más de un minuto, los colores desaparecieron totalmente y la pantalla mostró otra vez el extraño mensaje: "tipee: N:\Cthulhu". 

Martín trató rápidamente de encontrar una lógica en todo aquello, que le permitiera aliviar su tensión y su temor; seguramente alguien estaba jugándole una broma y sabiendo que él se había preocupado cuando la recibió en el Centro, ahora -aprovechando que su equipo particular estaba en red con los equipos del Centro- querían acosarlo en su propio departamento. Lo mejor sería -seguramente- tipear ese mensaje y observar lo que ocurría; de pronto la broma se explicitaba con un "¡que la inocencia le valga!" o "Martín es un idiota" y todo volvía a la normalidad.

Se quitó el saco que traía, se descalzó los zapatos y buscó un par de cómodas sandalias (en el fondo, para aquietar su espíritu y mostrarse a sí mismo como sereno y despreocupado). Cuando se sentó frente al equipo, la pantalla había recuperado la cambiante luminosidad azul-verdosa, por lo cual esperó unos instantes a que reapareciera el mensaje. Dos minutos después, la críptica solicitud (¿u orden?) apareció. Con cierto nerviosismo tecleó "C:\Cthulhu" ante lo cual la pantalla le respondió: "Comando erróneo; tipee N:\Cthulhu". 

En efecto, Martín se había equivocado llevado por la rutina que a diario le hacía recuperar archivos de su hard disk "C", pero ¿quien le estaba corrigiendo su error e indicándole la forma correcta? Volvió a teclear nuevamente, cuidando esta vez formular bien el mensaje; la pantalla no reaccionó durante unos larguísimos segundos (demasiados para los casi 250 Mh del moderno equipo), pero luego su respuesta impactó al joven científico y le hizo lanzar un corto grito de sorpresa y terror.

En la pantalla comenzaron a aparecer -aunque en forma difusa- extrañas figuras que sugerían seres u objetos desconocidos compartiendo espacios multidimensionales. Esas figuras se abalanzaban por momentos al primer plano, pero luego se hundían en una profundidad que parecía no tener fin. El equipo de Martín podía simular la tridimensionalidad mediante programas adecuados y ello era a menudo utilizado para el diseño de equipos espaciales, pero ahora no estaba cargado ninguno de esos programas, pese a lo cual la pantalla mostró durante casi dos minutos un enloquecedor espectáculo de estremecedoras figuras que emergían y se hundían en las profundidades, sin que pudiese percibir claramente que cosas (o quienes) eran. 

Cuando la pantalla quedó nuevamente en blanco, el equipo se apagó solo sin que Martín tuviese que intervenir. Luego de unos segundos -quizás algunos minutos- Martín recobró la calma y decidió considerar aquello como la labor refinadísima de un hacker. Quien hubiese preparado este virus (había que darle un nombre a eso), no sólo era el más habilidoso de los programadores, sino también una de las mentes más endemoniadas que conocía. Con todo, resolvió llamar a su compañero, porque -de alguna manera- consideraba haber resuelto el problema.

Era tarde ya de la noche cuando logró comunicarse con Arturo. Este, algo somnoliento, escuchó el relato de Martín, describiendo -casi noveleramente- lo que había ocurrido y transmitiéndole su opinión sobre el habilidoso programador que había confeccionado el virus. El largo silencio conque Arturo respondió a la noticia, llamó la atención de Martín que inquirió sorprendido:

-¿Que ocurre Arturo? ¿Me estás escuchando?

-Si... si, te oí perfectamente -respondió con voz apagada- no... no vuelvas a hacer eso. Estás abriéndoles la puerta. Por favor, no lo hagas.

Esa noche no pudieron volver a comunicarse; quizás la línea quedó bloqueada, quizás Arturo no quiso oir más, lo cierto es que Martín permaneció sin conciliar el sueño hasta casi la madrugada. No comprendía la aprehensión de su compañero; él solamente había "seguido la corriente" a un virus muy complejo que le había mostrado imágenes algo inquietantes, pero nada más: ¿que otra cosa podría suceder?

Se acercó al amplio ventanal de su departamento y contempló -como tantas veces- el incesante acoso del mar a las rocas de la costa; pareciera como si las olas quisiesen invadir la tierra y un firme cordón de vigilantes soldados les impidiesen hacerlo. Seguramente que pasarían los siglos y las rocas seguirían allí, custodiando la playa como fieles y seguros guardianes... De pronto las imágenes que la fantasía poética de Martín estaba elaborando se congelaron en un cuadro preocupante: una ola se filtraba por un estrecho canal abierto entre dos rocas. ¿Cómo se abrió ese canal? ¿Estuvo siempre allí o alguna roca cedió, al fin, ante el empuje de las olas? ¿Sería esa una puerta de entrada para el bravío mar? El rigor científico de Martín rápidamente tomó su lugar para analizar la situación: las rocas custodiarían la playa durante siglos, quizás unos pocos milenios, pero ¿que decir de un tiempo más prolongado: decenas... centenas de milenios? El Mediterráneo se formó apenas 20.000 años atrás, pese a que hoy nos parezca eterno. En una temporalidad de millones de años ¿no cabría pensar en...? 

Martín detuvo su "máquina de pensar" porque no lograba armar un desarrollo coherente de sus ideas.

Las emociones experimentadas -extrañas y perturbadoras- lo habían desplazado del seguro sitial en que las circunstancias mundanas lo habían colocado: el Centro de Investigaciones, su programa de estudios espaciales, su computadora, su cómoda vida material. Resolvió conversar al otro día con su compañero y exigirle un análisis a fondo de la situación; si era preciso debían plantear el tema ante las propias autoridades del Centro. Tranquilizado con esta decisión, fué que logró conciliar el sueño cuando ya comenzaba a clarear el día.

IV - EL INGRESO.

Arturo y Martín se encontraron temprano por la mañana; habían acordado previamente tener una charla en algún lugar apacible y bastante lejos del Centro de Investigaciones, ya que querían descartar toda posibilidad de encuentros fortuitos. Ambos se encontraban con los nervios en tensión después de lo sucedido la noche anterior; Martín fue el que inició la conversación formal, luego de las primeras y breves frases de saludo: 

-Quiero que me vuelvas a contar con todo detalle lo que ocurrió anoche; en el grabador tengo el relato que me hiciste, pero quiero contrastarlo con tu versión actual para descartar errores o imprecisiones ¿estás de acuerdo?

-Por supuesto; yo mismo -por momentos- tengo dudas acerca de lo que vi pero te aseguro que fue algo muy impactante, casi estremecedor... bueno, pero te cuento desde el principio...
Durante algunos minutos estuvo Martín relatando los hechos del día anterior mientras Arturo lo escuchaba casi sin pestañear. Cuando aquel terminó de hablar, le dijo:

-Puedes estar seguro que esta no es labor de ningún hacker, no responde a la lógica de esos piratas de los microchips; aquí no se ha intentado dañar los equipos ni los programas, pese a que hubiesen podido hacerlo. Tampoco aparece como una simple broma y hay otras cosas que me estremecen.

-¿Por ejemplo, que? ¿Tuviste acaso, alguna experiencia similar?

-No se trata de eso; estuve analizando todos los hechos ocurridos y pude comprobar que las tres apariciones ocurrieron en tiempos regulares: exactamente un mes lunar de intervalo entre cada una.

-Pero ¿no podría tratarse de un hacker conocedor de esos mitos y que quisiese hacer una broma... difundirlos..? No sé...

-Yo también lo pensé, Martín, pero hay algo en todo esto que me resulta preocupante. Quizás tengamos que plantearlo en el Centro; no podemos continuar manteniendo este secreto entre nosotros dos: siento demasiado esta responsabilidad.

Ambos investigadores acordaron solicitar una reunión de alto nivel en el centro de investigaciones, sin especificar exactamente de que se trataba para evitar una negativa por anticipado. Al otro día por la tarde se concretó la reunión; el Director -André Robin, algo extrañado por la solicitud- fue quien abrió la sesión, pidiéndoles que explicasen los motivos de la misma. De acuerdo a lo convenido, fue Martín quien relató los hechos, dándoles un tono objetivo, neutro, pero procurando resaltar los aspectos inquietantes de los mismos. A continuación, Arturo analizó las distintas respuestas posibles, desmenuzándolas y descartándolas.

Un silencio casi absoluto imperó en la pequeña sala en donde se habían concentrado una docena de investigadores (ingenieros, biólogos, matemáticos) que representaban lo más selecto del cuerpo técnico-científico del Centro. A nadie se le ocurrió hacer bromas respecto a los hechos relatados, en parte por respeto a los dos solicitantes de la reunión y en parte porque -si bien todo aquello resultaba algo estrafalario y fuera de lógica- percibían que estaban ante circunstancias muy especiales y quizás problemáticas. André -luego de demandar a Martín y Arturo acerca de algún otro detalle que pudiesen agregar al relato - se dirigió al grupo y pregunto si alguien quería hacer algún planteamiento. Percatándose del clima inadecuado que podía generarse en el Centro a partir de estos hechos, no esperó demasiado la respuesta a esta pregunta y pasó a dar su opinión. Con toda formalidad, agradeció a los dos investigadores su informe, consideró que los hechos eran dignos de ser tomados en cuenta aunque entendió que no debía dársele a los mismos mayor trascendencia hasta no concluir una investigación que él mismo emprendería, con la colaboración de todos los integrantes del grupo. Al mismo tiempo -y dado el carácter de los hechos- les requirió la mayor discreción para evitar que los mismos trascendieran.

A la salida de la reunión, Martín le espetó a Arturo con contenida cólera: 

-¡Un hermoso entierro de lujo! Esa investigación no es más que un pretexto para no hacer nada. 

-No sé, Martín, quizás André no quiera que cunda la alarma y prefiera encarar solo y por su cuenta la búsqueda de una respuesta. Tengo la impresión que quedó preocupado. 

-No es la mía; si bien no tenía argumentos para rebatir tus análisis, me parece que seguía creyendo que esto no es más que una broma de alguien. A lo sumo, extremará las medidas para evitar que se repitan estos hechos en el Centro. 

En las semanas siguientes -como era previsible- no ocurrió nada anormal, por lo que el personal del Centro olvidó prácticamente el asunto. Martín y Arturo, sin embargo, sabían que esa tranquilidad era aparente y esperaban tensamente que transcurriera otro mes lunar, pues suponían que el fenómeno volvería a repetirse. Concertaron reunirse para ese momento en el apartamento de Martín, seguros que sería en su equipo en donde aparecerían nuevamente el estremecedor mensaje. Arturo no pensaba seguir las indicaciones del mismo, pero quería estar seguro de la regularidad ya casi comprobada. 

Martín, empero, albergaba otros proyectos. El día fijado para el encuentro, Martín trasladó -secretamente- desde el Centro un equipo de realidad virtual que corrientemente utilizaba allí para un estudio más acabado de sus proyectos de diseño. Por otra parte no encendió ninguna de las luces de su apartamento, excepto una pequeña lámpara cuya luz no se percibía desde el exterior: no recibiría a Arturo esa noche!
 
En efecto, Arturo llegó algunos minutos antes de la hora convenida y durante largo rato insistió con el timbre de calle. Suponiendo que el mismo pudiese estar descompuesto llamó por teléfono al apartamento desde su teléfono celular, pero el contestador automático le dejó oír un mensaje en el que Martín le explicaba que había debido viajar urgentemente a visitar a un familiar enfermo que vivía en otra ciudad cercana. Sorprendido algo por este hecho (no comprendía por que razón Martín no se comunicó antes con él) y decepcionado por el fracaso de este experimento, se volvió a su casa. 

Mientras tanto, Martín, instalado frente a su computadora y conectado al equipo de realidad virtual -gafas, guantes, etc.- se disponía a recibir -y responder- el esperado mensaje. Los minutos se hacían extremadamente largos para su ansiedad y varias veces se sintió tentado de renunciar a todo intento de aclarar el misterio: dejar que la pantalla mostrara el mensaje todo el tiempo que quisiera y retomar su rutina de vida como si nada hubiese pasado. De todas formas, durante veintiocho días todo funcionaría normalmente y al final -fuese lo que fuese- debía finalizar, ya que no era concebible una prolongación eterna del fenómeno. Pocos minutos antes de las 10 de esa noche, Martín se sintió sacudido nuevamente por la extraña luminosidad azul-verdosa que se modulaba en la pantalla de su equipo. Tenso, esperó la aparición del mensaje, que se presentó pocos instantes después durante varios segundos. En esta primera presentación, Martín no respondió al mismo; mezclados sentimientos de ansiedad, temor, curiosidad, le hicieron permanecer inmóvil frente a la pantalla. Al reaparecer el mensaje nuevamente, decidió encarar decididamente la situación: conectó el equipo de realidad virtual y tecleó "N:\Cthulhu".
 
Los minutos siguientes se convirtieron para Martín en una dramática pesadilla de la que no pudo recuperarse plenamente: lo que antes habían sido imágenes tridimensionales en una pantalla (pero imágenes al fin), ahora -gracias al equipo de realidad virtual- se convirtió en una fantasmagórica danza de figuras y formas que flotaban a su alrededor, pero además -de manera incompatible con las posibilidades del equipo que estaba utilizando- comenzó a percibir un nauseabundo olor marino como si esas figuras estuviesen realmente allí. De pronto, todo se volvió un torbellino oscuro y se sintió arrastrado en él, sumiéndose en la inconsciencia absoluta.

V - EL MENSAJE. 

A la mañana siguiente, Arturo se preocupó seriamente cuando comprobó que Martín no había vuelto de la anunciada visita a su familiar ni tampoco se había comunicado con el Centro. Volvió al apartamento de Martín y al no encontrar quien respondiese a los llamados, resolvió ir hasta el destacamento policial más próximo y solicitar ayuda. Cuando explicó los motivos de su preocupación encontró cierta reticencia en las autoridades; la demora de una persona en volver de un viaje por motivos familiares no parecía algo anormal y Arturo se había abstenido de comentar los otros elementos de juicio que poseía porque sabía que no sería tomado seriamente y además violaría el acuerdo establecido con sus compañeros de trabajo. De todas maneras, ante la reiteración de la solicitud por parte del Director del Centro de Investigaciones -a quien Arturo puso en conocimiento de los hechos- la policía accedió a llamar a un cerrajero para que abriese el apartamento. 

El cuadro que se ofreció a primera vista dejó estupefactos a los dos oficiales de la policía: un olor a mar muy acentuado persistía aún en las habitaciones, por los pisos se encontraban pequeños charcos de un líquido gelatinoso que era el que desprendía la extraña aroma y muchos objetos aparecían volcados o revueltos. Sin embargo, no se apreciaba el usual desorden que dejan los ladrones -cajones abiertos en busca de valores, muebles retirados de la pared, etc.- sino que parecía responder a una actividad casi frenética, y quizás alocada, realizada en la vivienda. De Martín no había casi rastros: solamente el equipo de realidad virtual desordenadamente tirado en un costado como si se lo hubiesen quitado en medio de una urgencia y -lo que resultaba más extraño- algunas prendas húmedas, abandonadas también de manera desordenada y con algunas roturas: una camisa, un pantalón, unas pantuflas... todo como si Martín se las hubiese quitado urgentemente para vestirse de otra manera. Las prendas de su guardarropa, sin embargo, se encontraban cuidadosamente ordenadas y aunque no podía comprobarse si faltaba alguna, era lógico que no había buscado de manera apresurada con que vestirse... (¿habría salido sin ropas?). 

Los oficiales de policía, muy sorprendidos y desconcertados, se limitaron a tomar nota del estado de la vivienda y le indicaron al cerrajero que procediera a cerrarla nuevamente. Dos días más tarde, Martín apareció nuevamente en el Centro; su presencia fue por demás sorprendente: lívido, demacrado, con una voz poco audible y -sobre todo- balbuciendo una historia confusa respecto a un pariente fallecido, una salida urgente, líquidos que había derramado en el apuro... Todos comprendían que estaba falseando absolutamente los hechos, pero no podían demostrarlo ni tampoco querían molestar a Martín, que parecía estar viviendo una intensa crisis emocional. Dejaron que volviese a su lugar de trabajo y se instalase frente a sus equipos sin inquirir demasiado en lo ocurrido; André ordenó discretamente que no lo molestasen pero que observasen su comportamiento, porque comprendió que aquel estaba viviendo una situación anormal. Su relación con Arturo cambió también notablemente: dejó de intimar con él, contestó con evasivas todo lo referente a las experiencias vividas anteriormente y evitó que Martín volviese a visitarlo en su departamento. 

Este, a su vez, no conforme con la situación, resolvió más que observar, vigilar a su compañero de trabajo, siguiéndolo discretamente hasta su casa, revisando los archivos de su computadora -para lo cual debió descubrir cual era su password- pero no encontró nada en los dos primeros días. Al tercer día, cuando observaba con prismáticos las ventanas del departamento de Martín, percibió nuevamente las extrañas luces azuladas tras las persianas bajas del departamento. Resolvió no llamar a la puerta ni por el teléfono porque sabía que aquel no le respondería, pero resolvió intensificar su vigilancia en los días subsiguientes. Sin embargo, nada más pudo detectar, salvo la actitud casi autística de su compañero que rehuía todo encuentro, toda conversación, llevando -incluso- a que el Director André se plantease seriamente tener una entrevista con Martín y sugerirle una consulta médica. Arturo acordó con él esa medida, pues no tenía sentido el cambio de actitud observada y ella por otro lado no era positiva para el trabajo en equipo que el Centro pretendía desarrollar. 

A los tres días, cuando era inminente la entrevista programada -aunque aún no comunicada a Martín- éste faltó una vez más a su trabajo. En su casa tampoco respondía, por lo que André resolvió una vez más recurrir a la policía y plantear seriamente que creía estar ante una situación absolutamente anómala. El Jefe de Policía, en antecedentes de la inspección anterior y sus inquietantes circunstancias, aceptó abrir nuevamente mediante un cerrajero el departamento de Martín. No se apreció esta vez ningún desorden y -excepto el leve aroma marino que se percibía- nada parecía anormal. Los policías sugirieron retirarse y dar cuenta a la justicia de los extraños hechos, pero Arturo solicitó unos minutos para revisar la computadora de Martín tentando encontrar algún indicio acerca de su desaparición. 

Con sorpresa, encontró que éste había borrado casi toda su memoria y que apenas había dejado un pequeño archivo designado "Cthulhu", que sólo contenía extrañas expresiones que no parecían pertenecer a un lenguaje conocido. Sin embargo, al final de ese documento y como misterioso cierre del mismo lucía una locución latina: "timeo danaos et dona ferentes". Arturo recordaba muy bien esa frase de la Eneida con la que habían bromeado varias veces con Martín: "temo a los griegos cuando hacen regalos"; ella se refería al caballo de madera regalado por los aqueos a los troyanos y dentro del cual se escondían los soldados que tomarían por sorpresa la ciudad. ¿Por qué esa frase al final del documento? ¿Acaso Martín -o ese extraño ser en el que se había convertido- quiso transmitir a su amigo, en un postrer rasgo de nobleza, la triste verdad de los hechos? ¿Fue Martín el "caballo de Troya" que hizo abrir las puertas y permitió el ingreso de quien sabe que temibles guerreros, dispuestos a ocupar nuevamente este espacio?

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De Martín no se tuvieron más noticias; la justicia tomó cuenta de sus bienes e inició una investigación, aunque sin demostrar demasiado interés. Arturo, por su parte, poco tiempo después presentó renuncia al Centro Espacial y buscó conectarse con un Instituto Oceanográfico que investigaba la fauna abisal: no tenía muy clara la razón porque lo hacía, pero intuía que allí tendría más posibilidades de encontrar alguna pista de su entrañable amigo.


domingo, 4 de marzo de 2018

Cómo sobrevivir a una historia de Lovecraft


Once consejos para salir bien parado de situaciones típicas de los relatos del maestro de Providence

  1. En el caso extremo de que viva en la casa de sus antepasados y se dedique a adorar a entidades primordiales, lo único que puede hacer ya es sacarse un seguro de vida, una nota al juez y despedirse de sus allegados. Lo que viene después se intuye...
  2. Si hereda la casa de algún familiar con mala fama, ni se le ocurra pasarse por allí. Búsquese un pasante y véndala rápido, aunque sea por 4 duros.
  3. Si encuentra las notas de algún tío suyo que ha estado investigando cultos antiguos, quémelas.
  4. No lleve un diario. Al final siempre se escribe algún suceso ignominado...
  5. Nunca veranee en pequeñas localidades costeras. Mejor a la montaña. Y si oye rumores sobre insectos gigantes que merodean por las colinas, márchese lo antes posible.
  6. Evite los siguientes lugares:Nueva Inglaterra, Ponapé, mesetas centrales de Asia, Antártida y bibliotecas universitarias.
  7. Escoja profesiones seguras, como carnicero, camarero, albañil o prospector de petróleo.
  8. Ni se le ocurra comprar libros en viejas tiendas, sobre todo si están encuadernados en piel y el librero se los da por una miseria. Mejor limítese a comprar en el kiosko de la esquina El País, el Marca o novelas de Corín Tellado.
  9. Rompa con sus amistades si son profesores universitarios o artistas excéntricos (léase barrenados*).
  10. Si es usted escritor y ha viajado hasta N. Y. buscando inspiración, se sabe de sobra que le parecerá una ciudad afeada y llena de inmigrantes. Para prevenir estos casos:
    1. Nunca pasee de noche por los barrios antiguos.
    2. Si se encuentra con un extraño embozado en una capa y le dice que lo siga si quiere encontrar la antigua ciudad, escaquéese como pueda, desde que tiene prisa, que ir al excusado o su madre no le deja hablar con desconocidos.
    3. La mejor opción es volver a su ciudad y hacerse cronista deportivo en el diario local.
  11. Si vive en un antiguo edificio, márchese en estos 3 casos:
    1. Que en el piso de arriba viva un violinista mudo que le embriague con su música.
    2. Ídem con un científico si de su piso sale un sospechoso olor a amoniaco.
    3. Que en su cuarto haya vivido una bruja y se le aparezca en sueños.

*Barrenados = majaretas, chiflados.


Sacado del Dossier Lovecraft

jueves, 14 de diciembre de 2017

La Sociedad Antares y la Orden Tifoniana (sociedades secretas)

La Orden Tifoniana y H.P. Lovecraft: su profeta.


                     Retrato de LAM, la entidad evocada durante los Trabajos de Amalantrah



La Orden Tifoniana (Typhonian Order), previamente Orden de los Templarios Orientales Tifonianos (Typhonian Ordo Templi Orientis) es una tradición esotérica basada en lo que ellos denominan Magia Tifoniana, fundada por Kenneth Grant como derivado de la Ordo Templi Orientis poco después de la expulsión de Aleister Crowley en 1947.

La Orden Tifoniana se dedica a la invocación de entidades extraterrestres y extradimensionales, las cuales son vistas como criaturas biológicas descomunales, y de una naturaleza que excede la comprensión humana.

Aunque parezca extraño, y hasta absurdo, la Orden Tifoniana está notablemente influenciada por Los Mitos de Cthulhu, de H.P. Lovecraft.

Según la Orden Tifoniana, H.P. Lovecraft, como otros autores desligados de la espiritualidad tradicional, fueron influenciados psíquica y emocionalmente por entidades extradimensionales, y que sus obras narrativas son el correlato, una bitácora, si se quiere, de esa canalización.

Fuentes modernas de la Orden aseguran que, al contrario de Aleister Crowley, quien abrazaba estas influencias abiertamente, Lovecraft sucumbió debido a su ateísmo, convirtiendo estas "comunicaciones" en ficción, error que lo llevó a una muerte prematura.

La Orden Tifoniana considera que las pesadillas de H.P. Lovecraft son la traducción de un lenguaje y una historia anterior a la humanidad, incluso a nuestro sistema solar, y que los Mitos de Cthulhu, aquellos que pertenecen a la pluma de Lovecraft, son un intento de llevar al plano mental terrestre todos los horrores e incongruencias de un universo demasiado vasto para la ciencia.

Es difícil imaginar cuál sería la opinión de Lovecraft sobre el asunto, quizá lo tomaría como una cuestión banal, me refiero a la sistematización de esa experiencia personal que llamamos sueño; aunque seguramente sentiría un profundo rechazo por quienes deshechan la intimidad del sueño, la secreta peregrinación por mundos inaccesibles, para luego evocarlos fuera del ámbito correspondiente, la literatura, único vehículo análogo a las maravillas oníricas que vivimos, y olvidamos, cada noche.


Historia de la Sociedad Antares para la renovación del espíritu humano.


La Sociedad Antares fue fundada por Claudine Oparin (1905-19??), quien también fue su primer Gran Maestro. La señorita Oparin era hija única de un importante empresario hotelero austriaco, dotada de gran curiosidad intelectual e interés en el esoterismo, se unió en su juventud a la logia Isis 21, una de las primeras logias masónicas en admitir mujeres entre sus filas. Después, durante la década de 1930 realizó una serie viajes por toda Europa (y, probablemente, también el medio oriente y Sudamérica) donde mantuvo contacto y correspondencia con numerosas personas ligadas a distintas sociedades esotéricas, como los rosacruces, la Sociedad Teosófica, la Orden Hermética de la Aurora Dorada, entre otras. Pero con quienes mas estrechamente se relacionó fue con miembros de la Sociedad Thule (antes y después de su disolución), hasta el punto de llamar la atención de su circulo mas interno y exclusivo, la sociedad Vrill. No se sabe hasta donde llegaron sus vínculos con tal organización, sin embargo poco antes de la 2º guerra mundial fue expulsada de tales círculos, debido a su relación con la masonería, considerada una entidad “esencialmente judaica”*, irónicamente la propia señorita Oparin fue expulsada de la masonería por sus “creencias irracionales”. Poco se sabe de ella durante la 2º guerra mundial pero al parecer realizo viajes por toda Sudamérica (existe una fotografía de ella en las ruinas de Tiahuanaco, pero se desconoce la fecha exacta)

La Sociedad Antares fue fundada en la década de 1940 (se desconoce fecha exacta) y atrajo a un gran numero de personas interesadas en el misticismo y en teorías como la del hielo eterno de Horbiger, que también atraían a los nazis, pero que rechazaban el resto de sus políticas y creencias racistas y autoritarias. Sin embargo, la sociedad solo adquirió su forma actual en 1953, después que la señorita Oparin realizara una misteriosa visita al hipogeo de Hal-Saflieni, de la cual se ignoran detalles. Se desconoce actualmente el numero de miembros que la componen y los recursos que manejan, pero parecen ser bastante grandes, además se sospecha que, siguiendo el modelo de la Masonería, cuentan con miembros en altos niveles de la industria, los negocios y probablemente la política, que mantienen su afiliación en secreto.

La Sociedad Antares, aunque de ningún modo se le puede calificar de secta, cree firmemente en la existencia de los llamados “Superiores Desconocidos” “Potencias Exteriores” y “Grandes Maestros”. Inteligencias superiores y extraterrenas que buscan influir en la humanidad para llevarla a una nueva era dorada, una era en que el hombre medio, el hombre mediocre, la criatura con apariencia de hombre, despierte de su letargo y regrese a su estado original de ser una parte del universo capaz de interactuar con el todo y de influir con el pensamiento en las esferas celestes, así como ellas influyen en el hombre (Lo que es abajo es tal como es arriba, y uno influye en el otro, y viceversa)Se conocen detalles muy generales sobre como imaginan los miembros de la Sociedad esta nueva “era dorada”, involucrando obviamente el fin de las guerras y la pobreza, la igualdad plena entre todos los hombres, el fin de los prejuicios en base a la raza, religión, clase o sexo, el fin de toda forma de superstición, incluyendo la extinción o abolición de todas las religiones. Todo ello junto con un despertar síquico de toda la humanidad, donde será capaz de influir en el universo como en los antiguos tiempos en que mandaban los gigantes, los antiguos “hombres-dioses” de los mitos.

Sociedad Antares y la Orden Tifoniana (sociedades secretas)
La señorita Oparin en 1937, del brazo de un desconocido miembro de la Sociedad Vrill.


Según ellos, las “Potencias exteriores” pueden ser contactadas por hombres y mujeres de sensibilidad especial, entre los cuales escogerían a “médiums” A través de los cuales comunicarse con la humanidad y guiarla a por la “vía dorada”. Hitler habría sido uno de esos “médiums””**, pero el mensaje habría sido “horriblemente corrompido” y entregado de manera “impura”, arrastrando al error y al horror a millones de personas. Del propio Hitler la señorita Oparin opinaba “Es uno de esos espíritus radicales que logran crear la historia, pero esta loco y mal preparado”, para años mas tarde agregar: “Sin duda alguna era un bastardo genocida” y que en particular “me molestaba su visión tan conservadora sobre el rol que le estaba asignado a la mujer”

La estructura de la Sociedad es vagamente masónica, existiendo tres niveles o grados entre sus miembros (“iniciado”, “camarada” y “maestro”), pero además un “Gran maestro” como líder indiscutido, rol que actualmente cumple Claudine Oparin, nieta, aparentemente, de su fundadora. Debajo de ella estarían sus “seis manos”, tres grandes maestros que obedecen sus ordenes y sirven de enlace entre ella y el resto de los miembros, sus estatutos especifican además de que tanto el Gran maestro como las “seis manos” deben ser siempre mujeres, ya que “son menos ambiciosas en cuanto a bienes materiales” y “son naturalmente menos inclinadas hacia la corrupción”. Eso en periodos de paz, pero si se encuentran en “estado de guerra” (en conflicto con otras organizaciones), las decisiones de carácter violento deben ser tomadas por “El Martillo”, un rol asignado siempre a un hombre, debido a “su natural agresividad” y a “su carácter que privilegia la competencia y el obtener la supremacía por sobre todas las cosas”. El se dice que el actual martillo de la sociedad es Marius Kachingwe, de origen sudafricano.

holocausto
Supuesta fotografia de Marius Kachingwe, se ignora el contexto en que fue tomada.


* En una carta fechada en 1955, la señorita Oparin reconoce que esto fue una buena idea, y se mostraba arrepentida por sus vínculos con personas estrechamente relacionadas al nazismo y por haberse obnubilado con teorías y formas de pensamiento revolucionarias, mientras ignoraba el mal subyacente detrás de ellas. “Todo el mundo era antisemita en aquellos días” -señala en su carta- “Pero eso no justifica mi deliberada ignorancia”

**Según la teoría sostenida en El retorno de los brujos de Louis Pauwels, la propia señorita Oparin era algo escéptica al respecto.