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lunes, 20 de julio de 2026

Hora de Creepypastas

 



 

El sótano

Oír pasos cuando uno está en el sótano no es que sea algo poco común, por eso no pensé en nada particular cuando empecé a oír ruidos sordos que provenían del rellano que está justo encima mío. Simplemente pensé que sería mi hermano y seguí con lo que estaba haciendo en ese momento. Tras dos minutos de golpes empecé a cabrearme. Cada vez sonaban más y más fuertes, y no podía dejar de preguntarme qué demonios estaba haciendo mi hermano a estas horas de la noche. Me quedé sentado escuchando sin hacer otra cosa, ya que era imposible concentrarse con ese jaleo, daba la impresión de que alguien estaba corriendo como un loco por el rellano de mi casa.

Los pasos se volvían más rápidos y salvajes, casi juraría que estaba creando una especie de ritmo con ellos. Llegó a un punto en que lo pasos era tan rápidos y tan salvajes que comprendí que lo que sea que hiciese eso, no podía ser humano. Ningún humano puede moverse así.

“¡¿Que cojones haces?!” grité finalmente, y en ese momento, todo ruido cesó completamente, al menos por un momento, hasta que empecé a oír lentos pasos que se dirigían a la puerta que daba al sótano. La puerta se abrió y los pasos cesaron nuevamente. Me pasé tres minutos escuchando sólo mi respiración, entonces suspiré, parecía que todo había acabado. Parece ser que algo estaba también escuchando atentamente porque de repente empecé a escuchar pasos que bajaban por las escaleras del sótano, pegué un salto de la silla y empecé a correr hacia el armario más cercano para esconderme, dándome tiempo a ver a la criatura grotesca, de cuatro patas y sin pelo que se acercaba bailando hacia mi con su ritmo intoxicante. Me lancé al armario y cerré la puerta de un portazo. Tras medio segundo de silencio, empecé a oír el mismo ritmo en la puerta del armario.

El ritmo sigue y sigue sin pausa, sin descanso, sin alivio. Llevo horas aquí y a veces me sorprendo a mí mismo siguiendo la melodía con el golpeteo de mis dedos. Pero de pronto, tan rápido con vino se fue. Espero unos momentos, miro afuera y se ha ido. Enciendo las luces y me dejo caer en la silla, estoy a salvo. Me relajo por momentos y pienso en lo que acaba de ocurrir, pero de pronto descubro que mis pies golpetean el suelo. A lo mejor esta canción no está tan mal, casi me gusta lo suficiente como para bailarla. Pongo en el suelo mis manos y mis pies, y empiezo.

 

10 Leyendas:

1-El túnel

 

El muchacho ya no sabía cuánto tiempo llevaba caminando por el oscuro e infestado túnel, empezaba a perder el juicio. Lo único que lograba mantenerlo cuerdo era que ya podía ver el final del camino y oler los pútridos gases que el pantano libera de noche. La tentación de salir corriendo era abrumadora, prácticamente le dolía contenerse. Un paso en falso y los monstruos necrófilos le escucharían, haciendo que todo su esfuerzo fuese en vano. El muchacho, casi involuntariamente, apresuró su andar, pateando una pequeña roca. Un rugido penetró al silencio e incontables ojos rojos despertaron, violando a las tinieblas.

 

2-El reflejo

 

Allí estaba Fernando, con los pantalones meados tras ver a su propio reflejo salir del espejo perteneciente al recién difunto conserje. El espectro se acercó a Fernando y con una sonrisa en su rostro dijo:

 

— Tienes miedo, es evidente. Como tú, yo soy un cobarde… En verdad odio serlo, pero hay algo que odio aún más. A ti, es por ti que somos tan patéticos. Despreocúpate, pronto no habrá razón para temer.

 

El reflejo de Fernando tomó un clavo y comenzó a despellejar a sí mismo, Fernando aulló de dolor, podía sentir como su piel se desprendía de su carne.

 

3-Un viaje sin retorno

 

No somos muchos, no somos pocos, somos los justos y necesarios. Rubén y Carlos son los expertos en alpinismo, Tania es nuestra experta en primeros auxilios, y yo soy la líder de la expedición y analista de riesgos. Entonces, ¿Por qué estamos en esta situación? ¿Por qué estamos Tania y yo colgando de las cuerdas a punto de arrastrar a Rubén y Carlos al vacío?

 

Carlos me tiende su mano, no logró alcanzarla por centímetros apenas, miró a Tania a mis espaldas, un cuchillo se mueve torpemente en sus manos mientras intenta cortar la soga. Le grito, la tormenta me enmudece.

 

4-Y para cenar, dedos a la plancha

 

Pocos lugares del mundo son tan crueles como las cárceles. Existe una en particular, tan temida, que muchos de los que son sentenciados a una condena larga en ese lugar, prefieren morder sus lenguas para morir desangrados antes de llegar allí. La mayor razón para este temor es el viejo cocinero de la cárcel. Lo terrorífico de este chef, es que cuando un prisionero es sentenciado a muerte, el cocinero se deleita cocinando y sirviendo al ejecutado a los demás reos. Aquel “alimento” es servido durante varios días, si alguien se rehúsa a comer, por lo general enferma y muere.

 

5-777

 

Hay un mito que quiero desmentir desde hace mucho, me refiero a ese que dice que si quiebras un espejo recibirás 7 años de mala suerte. Son patrañas que solo gente descerebrada podría creer. Pero esto no quiere decir que romper un espejo no tenga consecuencias, todo depende de lo que el espejo estuviese reflejando en el momento de quebrarse. Si el espejo no reflejaba nada vivo, no habrá inconvenientes… Pero sí en cambio, una persona es reflejada en el momento en que el espejo es destruido, dicha persona perderá siete años, siete meses y siete días de su vida…

 

6-Werewolf

 

La noche llega a su fin, volver a ser yo mismo duele tanto como transformarme en la bestia, puedo sentir mis huesos rompiéndose y reacomodándose una y otra vez, no creo que llegue el día en el que me acostumbre a esto. Mi visión regresa, puedo ver mis manos. ¿Qué es esto? ¡Sangre! ¿Fui herido? No, esta no es mi sangre. Me levanto, reconozco este lugar, ¡Es mi casa! Corro a mi habitación y encuentro el cadáver destrozado de mi esposa tendido sobre la cama… No… ¿Dónde está la bebe? Giró mi cabeza, el viento mece una cuna vacía… ¡NOOOOO!

 

7-Los zoológicos

 

Las películas y novelas de terror te han mentido sobre los cementerios, definitivamente no son un mal lugar para ir de noche, todo lo contrario, son muy pacíficos. Si un espíritu tiene un asunto pendiente en el mundo terrenal, es muy extraño que decida quedarse en el cementerio. Pero hay un lugar que debes evitar a toda costa de noche, sobre todo si no hay luz: Los zoológicos.

 

Muchos animales encerrados por los humanos guardan rencor hacia sus captores, y en ocasiones, durante la noche, influenciados por los sentimientos de miedo, odio y soledad, los animales pueden tomar formas monstruosas…

 

8-Callejón oscuro

 

Ningún santiaguino supo si la joven pareja de viajeros era norteña o sureña, pero definitivamente santiaguina no era. Ningún alma oriunda de Santiago se pasearía tranquilamente a altas horas de la madrugada por las calles de Puente Alto. Y no es por temor a los criminales, estos abundan en todo Chile, si no por las abundantes bestias de leyendas que acechan en las sombras de cada rincón. La cosa es que tras doblar en una oscura esquina, nadie volvió a saber de la joven pareja.

 

Un ebrio que dormía en un basurero cercano asegura haber escuchado huesos crujir aquella noche.

 

9-Lo que trajo el rayo

 

El que un suceso de la naturaleza pueda ser explicado por la ciencia, no significa que este no pueda estar ligado a algo paranormal o inexplicable.

 

El once de noviembre de 1987, una tormenta eléctrica azotó la ciudad de Antofagasta, Chile, el cielo rugió con ferocidad aquella noche; hubo un momento en que un duradero rayo cayó sobre el pararrayos de un edificio. Al amanecer, un empleado del edificio subió a comprobar si había algún daño, la sangre del empleado se heló al ver el cuerpo empalado de una mujer desnuda. De la boca del cadáver aún emanaba abundante humo.

 

10-Leyenda

 

Existe una antigua leyenda entre la gente que se gana la vida en la carretera, y aunque pocos la toman en serio, hay quienes aseguran que es verdad. La leyenda cuenta que si mueres al volante durante un accidente, se te permitirá la entrada al paraíso. Pero sí en el accidente causas la muerte de un niño o una mujer embarazada, un espíritu encadenado se aparecerá frente ante tu alma, romperá tus piernas y brazos, y le dará a lo que quede de ti forma de rueda, condenandote a vagar dolorosamente por las carreteras hasta el fin de los tiempos.

  

No viajes por el metro de noche 


Hay cosas en la vida, y eso incluye a esta Cd de México, que más vale que nunca averigüemos. La ignorancia nos permite dormir con placidez en la noche, y concentrarnos en nuestros respectivos trabajos. Por ejemplo: ¿Se ha preguntado usted qué les sucede a las personas que se quedan dormidas en el Metro, cuando éste llega a la Terminal de una línea, lo que causa que no escuchen la advertencia que les pide abandonar el vagón y sigan adelante en el mismo, adentrándose en un profundo túnel oscuro que aparentemente no lleva a ninguna parte? La verdad es que esa es una de esas cosas que en realidad no nos conviene averiguar, si es que queremos mantener la ilusión de que vivimos en un universo racional.

 

Sin embargo, no está de más tomar algunas precauciones sencillas, que bien pueden evitarnos experiencias en verdad lamentables. Una de ellas es la de no dormirnos nunca en el Metro; en especial, después de la puesta del sol. Para Arturo Marquina, periodista ya no tan joven, y autor ocasional de relatos de ficción científica, cuentos de horror y novelitas policiacas, ese descuido le produjo un extraño desarreglo que sus amigos califican casi de locura. Se niega Arturo, quien es una persona sensata, racional y de buen humor, a acercarse siquiera a las entradas al Metro. Se niega también a pasar por encima de las ventilas o registros del sistema de Transporte Colectivo de esta capital. En eso puede ponerse hasta agresivo y desagradable. Marquina se niega a hablar de esa extraña fobia que lo aqueja. Siempre logra desviar la conversación cuando se le interroga al respecto. Sólo una vez, en una cantina de Bucareli, después de varias horas de consumo y animada conversación, llegó un momento en que se puso serio e hizo una advertencia a uno de los amigos, que le dijo que usaba a el Metro cotidianamente y en especial a muy altas horas de la noche. “¿Llegas a alguna terminal a esas horas?, preguntó Arturo. Ante la respuesta afirmativa, nuestro amigo abandonó su discreción. “¿Tú has sabido qué les ocurre a las personas que se quedan dormidas en los vagones que siguen avanzando después de la última estación?-“La verdad, no”-repuso su compañero. “Yo sí lo sé”, continuó Arturo: ”Esto que te voy a contar no es un cuento, te pido que me lo creas, por tu bien. Nunca lo repetiré ante ustedes”.

 

Fue hace justo un año. Serían cerca de las once de la noche y salía yo del trabajo después de un día durísimo. Tomé el Metro en la estación Hidalgo, y me dirigí hacia Tacaba. Ahí transbordé hacia Barranca del Muerto. Ya a esa hora, el Metro va casi vacío. Cerca de Tacubaya me quedé dormido. El tren llegó sin duda a la Terminal, sin que yo despertara. No oí la distorsionada voz de advertencia que sale del sistema del sonido, ni el insistente pitido del silbato electrónico que anuncia las paradas. Después, unos segundos después, cuando ya el vagón se dirigía hacia el inquietante túnel que continúa el trayecto, alcancé a ver el letrero y la insignia de mi estación de destino la cual quedaba atrás. Con preocupación y fastidio, pude ver que no iba solo. Unos asientos más adelante iba un tipo viejo y desastrado, en evidente estado de ebriedad que seguía dormido y cabeceaba con cierto ritmo. Pensé que quizá este tren cambiaría de vía y regresaría por el mismo trayecto en unos momentos más. Pero no fue así.

 

“El vagón siguió adelante, se desvió hacia la derecha y después de avanzar varias decenas de metros, hizo alto en un lugar totalmente oscuro. El motor se detuvo y lo mismo la ventilación. El silencio más absoluto cayó sobre nosotros. Fue entonces cuando las luces se apagaron. Ahí, empecé a sentir algo de miedo. Había un poco de claridad, proveniente de la parte posterior del túnel. Por fortuna, traía mi linterna de bolsillo y además ésta tenía pilas. Me paré y me dirigí a mi aún dormido compañero de tribulación. Me acerqué a él y lo sacudí por el hombro. Me preguntó qué pasaba y rápidamente le expliqué nuestra situación. Respondió con una imprecación y puso su rostro contra la ventana para tratar de ver dónde nos hallábamos. Me di cuenta de que este vagón se quedaría ahí toda la noche, por lo que me dispuse a tratar de forzar una de las puertas. Era inútil, me convencí de que sólo saltando a través de una de las ventanas podríamos salir del carro. Fue entonces cuando oí un ruido en el techo. Algo cayó encima del vagón y recorría el techo. De pronto, se escuchó otro ruido en el extremo opuesto del carro. Dirigí el haz de mi linterna y pude ver una sombra que caía al suelo después de haber entrado por la ventana. “¡Vaya, al fin!… ¡Oiga, necesitamos que nos ayude a salir!” No hubo respuesta. El borracho fue más directo. Avanzó hacia el intruso y lo tomó por las ropas. “¡Sáquenos de aquí! ¡Esto es un atropello, malditos burócratas!”. El extraño no respondió, sólo levantó una mano.

 

“A la luz de mi linterna pude ver que era blanca como la harina, delgada y fibrosa, y con unas larguísimas uñas que semejaban garras. Como un rayo, esa mano rasgó la garganta del pobre vagabundo. Fue entonces cuando vi el rostro del ser que tenía enfrente. Pálido, calvo, con enormes ojos amarillos, orejas largas, una nariz grotescamente respingada con dos protuberancias carnosas en la punta. Vi como abrió la boca llena de dispares y puntiagudos dientes, que pronto recibió el borbotón de sangre que salía del desafortunado pasajero. Fue en esos momentos cuando recibieron mis narices la patada del nauseabundo olor que despedía esa criatura. El espectáculo y el olor me hicieron de inmediato vomitar. En medio de las arcadas, escuché otro ruido metálico detrás de mí. ¡Alguien más entraba al vagón por otra ventana! No esperé un segundo más. Me lancé hacia el primer intruso, que aún se cebaba en su víctima, y derribándolos a ambos llegué a la ventana por donde había penetrado el primer monstruo. Escuché un forcejeo detrás de mí, con el que sin duda el invisible perseguidor se abría paso también entre la pareja víctima-victimario que se interponía entre nosotros. Salté fuera del vagón y logré caer en el suelo sin dislocarme siquiera un tobillo. Emprendí la huida, como un poseso, hacia el extremo iluminado del túnel. Detrás de mí se dejaba oír un jadeo que acompañaba rítmicamente a un penetrante chillido.

 

“La luz aumentaba poco a poco. Sentía que mi perseguidor rápidamente iba descontando ventaja. Decidí voltear la cabeza… y quizá eso sea lo que más me ha desgraciado la vida de toda esa experiencia. Vi a un ser similar al que había despedazado al pobre ebrio en el vagón, nada más que éste mostraba una regocijada sonrisa idiota. En la penumbra del túnel veía su tez, amarillo limón, y su larga frente con que se relamía con anticipación. Por fortuna, de frente llegaba otro tren de vagones del Metro. Salté a su paso y alcancé la parte central del túnel. Mi perseguidor no quiso hacer lo propio. Recorrí los últimos metros que me separaban ya de la iluminada estación. Al llegar a ella, subí al andén. Justo a tiempo. Unos metros atrás la criatura, que se había desplazado por el techo del túnel, asida de sus largas garras, tanto de manos como de pies, cayó detrás de mí y alcanzó a lanzarme un zarpazo a la pantorrilla”.

 

Arturo nos mostró una cicatriz, que aún dejaba ver las huellas de una prolongada infección que apenas había sido dominada.

 

“Ya en el andén, emprendí la carrera hacia la calle. No me detuve hasta llegar a mi departamento, donde atranqué la puerta y me refugié en un garrafón de mezcal.

 

“Me expliqué por qué en los talleres del Metro se trapea y se friega con tanto esmero el piso de los vagones todas las mañanas. ¡No se duerman en el Metro! Si lo hacen, corren el peligro de, por lo menos, no volver a dormir nunca más con tranquilidad”…

 

Cuento de Mario Méndez Acosta

 

Las escaleras


Fin de semana, un día en el cual alguien como yo, un niño de 13 años, no tenía mucho que hacer más que jugar en casa solo.

 

Mi mama siempre me echaba un ojo cada cierto tiempo, ya que el tiempo no me había apoyado mucho, después de todo, creo que llegué a romper todas las ventanas de mi casa, por eso me prohibieron terminantemente jugar futbol dentro.

 

Llegué a estar tan aburrido que empecé a bajar y a subir las escaleras de mi casa.

 

Subir, bajar, subir, bajar, eso era todo lo que estuve haciendo. Mi madre pasaba por ahí y me gritaba ”¡Jorge deja de hacer laberinto!” mientras que mi hermano pasaba por ahí y lo que yo hiciera le daba igual.

 

Empecé a contar escalón por escalón para matar el aburrimiento.

 

Conte 14 escalones, una y otra vez. Mi hermano paso una vez más por el pasillo y murmuro algo que traduje como ”retrasado”, le devolví el cumplido, aunque claro creo que no fue lo suficientemente fuerte como para que le prestara atención.

 

Conte 16 escalones.

 

Creí que me había equivocado, había contado alrededor de 8 veces 14 escalones, decidí volver a contar.

 

Eran 14 escalones, si, definitivamente me había equivocado.

 

Llegué a aburrirme de las escaleras y me puse a ver TV. Al día siguiente, empecé una vez más a hacer mis travesuras y a correr por toda la casa. Me metí debajo de las mesas, en el cuarto de mi hermano y empecé a saltar en la cama de mis padres. Como que ya estaba demasiado grandecito para eso, pero era muy hiperactivo. Baje rápidamente las escaleras contando los escalones una vez mas.

 

18 escalones. Definitivamente algo iba mal.

 

Volví a contar los escalones y esta vez eran 15. Le conté rápidamente a mi hermano lo que estaba pasando. Mi hermano para variar no me presto atención a la primera vez que le dije, pero fue tanta mi insistencia que tuvo que acompañarme y contar por si mismo los escalones.

 

18 escalones. Mi hermano conto 18 escalones en mi cara.

 

Llegué a frustrarme tanto… y decidí probar algo nuevo. Me tapé los ojos y empecé a bajar las escaleras contándolas. 1,2,3,4, y así seguía. Llegué a contar 18 escalones, pero aún no llegaba al final de las escaleras, 20,21,22,23, la cuenta seguía, y no parecía haber final, era extraño, las escaleras no eran tan largas.

 

40,41,42, ¿a donde iban estas escaleras?

 

Llegué a estar más de una hora bajando las dichosas escaleras, los escalones ya iban en la cuenta de 120 y aún no había fin, quería abrir los ojos, la curiosidad me mataba, pero quería ver hasta donde llegaba.

 

Fue que poco a poco el silencio se fue extinguiendo y reemplazando por unos extraños silbidos. Poco a poco se empezaron a escuchar extraños ruidos, como si se estuviera arrastrando algo. Los ruidos empezaron a hacerse más claros, hasta que llegue al último escalón. El escalón número 305 era el último.

 

Me quedé parado al fin de la escalera, sintiendo ese estremecimiento en mi cuello, esos extraños ruidos se detuvieron apenas yo toqué el final de la escalera. Quería abrir los ojos, pero tal vez lo que vería no me gustaría para nada. El calor era de lo más parecido a una fábrica, o a una noche de verano, me sofocaba terriblemente. Comencé a tantear con mi pie para seguir caminando, sin abrir los ojos, hasta que me topé con algo.

 

Eran otras escaleras al frente mío, solo que estas iban para arriba. El calor y los extraños ruidos me ponían en tensión, así que decidí subir para alejarme de ese lugar.

 

Empecé a subir las escaleras y pude escuchar como los extraños sonidos retomaron su normal secuencia. Subí y subí, contando los escalones, pero al llegar al escalón 80 no me pude contener. ¿Que era ese lugar? ¿A dónde me dirigían estas escaleras? en un momento de miedo y desesperación no me aguante más y abrí los ojos.

 

Me encontraba en las mismas escaleras de mi casa, aproximadamente a la mitad de ellas, subiéndolas.

 

Corrí a la cocina rápidamente para abrazar a mi mama y decirle lo mucho que la amaba.

 

Mi madre me miro extrañada, y después me devolvió el abrazo con un beso en la mejilla.

 

Le conté lo que me había pasado, todo lo que había recorrido por esas escaleras, pero ella solo rio, y dijo mientras seguía limpiando ”estos niños, tiene una gran imaginación”.

 

Tal vez, tal vez solo fue mi mente jugándome trucos, pero cuando fui a mi habitación para descansar y me saque mis zapatillas, note que las suelas de estas estaban totalmente quemadas.


jueves, 2 de julio de 2026

Las cosas mas espeluznantes dichas por niños pequeños

 



Sacado de un hilo de Reddit:

Se les hizo a los padres de Reddit la siguiente pregunta: “¿Que ha sido lo más escalofriante que te ha dicho tu hijo pequeño? Estas respuestas fueron descabelladas:


1.

Pregunté bromeando: "¿Cuál es la mejor forma de conseguir una novia?" Respuesta de un niño de 7 años: "Decirle que sea mi novia o no volverá a ver a sus padres."

2.

Estaba arropando a mi hijo de dos años. Me dijo "Adiós papá." Le dije "No, nosotros decimos buenas noches" Me dijo "Lo sé. Pero esta vez es adiós." Tuve que supervisarlo varias veces para estar seguro que estuviera ahí.

3.

Mi hija de 3 años se paró al lado de su hermano recién nacido y lo vio por un rato, me vio y me dijo, "Papi es un monstruo… deberíamos enterrarlo."

4.

Estaba dormida, y como a las 6am me desperté con la cara de mi hija de 4 años a pulgadas de la mía. Me vio a los ojos y murmuró "Quiero pelarte toda la piel".

5.

Mi sobrina estaba sentada en el sofá haciendo una cara rara. Su mamá le preguntó en qué estaba pensando, y ella le dijo, "Estoy imaginando olas de sangre cayendo sobre mi".

6.

Niño de 5 años: "Mamá, cuando mueras quiero meterte en un frasco de vidrio para poder guardarte y verte para siempre". Un niño de 6 años responde: "Eso es tonto ¿donde encontraríamos un frasco así de grande?"

7.

Antes de nacer aquí, tuve una hermana, ¿verdad? Ella y mi mamá están viejas ahora. Estaban bien cuando el carro estaba prendido en fuego, ¡Pero yo no!

8.

Mi hija tiene cuatro y últimamente le gustan los chistes toc-toc sin sentido. (Por ejemplo: ¿porqué la mamá cruzó la calle? ¡Porque sus brazos son fideos!) Un día dijo este: ¿Porqué el trasero cruzó la calle? ¡Porque tiene un enchufe en él!

9.

Mi pequeña pasó por una etapa en la que solo le decía "hola" a las cosas. "hola, hola, hola, hola, hola, hola". Un día, parecía que estuviera diciendo "Muere, muere, muere, muere, muere, muere" Así que le pregunté ¿qué estas diciendo? Se volteó y me dijo "muereeee"

10.

Sacando a mi hija de dos años y medio del baño una noche, mi esposa y yo estábamos diciéndole lo importante que era mantener sus partes privadas limpias. Ella respondió "Oh, nadie me hace nada ahí abajo. Ellos trataron una noche. Patearon la puerta y yo me resistí. Morí y ahora estoy aquí." Dijo como si no fuera nada.

11.

Mi hijo de 3 años tiene una actitud feliz, así que esto es algo raro. A veces cuando está acurrucado con su mami, dice, muy seriamente "Mamá, te prometo que jamás masticaré tus huesos. Lo prometo."

12.

El hijo de un amigo mío le dijo "Papi, te amo tanto que te quiero cortar la cabeza y llevarla conmigo así puedo ver tu cara cuando quiera."

13.

"¿Así que no lo debería tirar al fuego?" Niña de 3 años cargando a su hermano recién nacido por primera vez.


De otro hilo de Reditt:


Los niños a veces pueden ser muy curiosos e inocentes y preguntar cosas que nos pueden parecer muy extrañas pero graciosas. Sin embargo, también nos pueden decir perturbadoras frases que ponen los pelos de punta a cualquiera. No sabemos si es fruto de su imaginación o de algo que han presenciado con sus propios ojos, pero seguro que te helarán la sangre.

A continuación dejamos una lista de varios testimonios de personas con 19 aterradoras y extrañas frases dichas por niños. ¿Te atreves a descubrirlas? ¡No te lo pierdas!


1.Trabajo en un campamento de verano y un día estaba jugando con un chico que se tiraba encima de mí desde varios sitios. Le dije: “Ten cuidado. Si me matas no podré jugar más contigo.” Me miró directamente a los ojos y dijo: “No, pero yo sí podré jugar contigo”.

2. Me desperté y encontré a mi hijo de 3 años a mi lado. Le pregunté por qué estaba en mi cama, y dijo que había venido para protegerme de “los ojos de luz” que estaban encima de mí mientras dormía.

3.Estaba haciendo de canguro de una hija de un amigo de la familia y solo estábamos nosotras dos en casa. Miró alrededor y me susurró: “No estamos solas en esta casa”.

4. Mi madre estaba cuidando de mi hija mientras estaba de visita en el médico y le dijo:“Oh, no, abuela. Mamá no va a volver hoy. Ha tenido un accidente muy grave.No puede venir a buscarnos”. Realmente había tenido un accidente y todavía no lo sabía nadie de mi familia…

5. Estaba haciendo de canguro y no sabía cómo apagar la televisión, por lo que solo se veía la estática. Mi prima de 4 años se quedó mirando y dijo: “Veo un monstruo”.

6. Mi hija, Hailey, nació exactamente dos meses después de que muriera su bisabuela. Un día, Hailey se despertó y nos informó de que era su 95 cumpleaños. Cuando intenté razonar con ella empezó a llorar, diciendo que su nombre real era Irene (el nombre de mi abuela), no Hailey. Esto duró todo el día, y al día siguiente no recordaba nada.

7. De camino al parque temático, mi primo pequeño me dijo una vez: “Hoy vas a morir”.

8. Mi prima pequeña dijo que su amigo imaginario “Chucky” le dijo que matara a su padre. Resulta que tenían una piscina en el patio trasero que estaba cubierta después de que el último propietario se suicidara. Su nombre era Chuy, pero mi prima pequeña no podía pronunciarlo, así que lo llamaba Chucky.

9. Estábamos en un barco de vacaciones y mi primo de cuatro años se acercó a mí y me susurró al oído: “Quiero ser médico para poder ver a niños morir”.

10. En mitad de la noche, mi hermana pequeña se giró hacia mí y me dijo: “¿No oyes cómo hablan?”. Pero había un silencio absoluto…

11. Mi hijo me habló acerca de una “mujer muerta de piel azul, sin pelo y con ojos negros” que supuestamente vivía en nuestro viejo apartamento. Dijo que veía cómo nos seguía al salir e intentaba meterse en nuestro coche, pero no había sitio para ella por lo que se quedaba fuera y miraba cómo nos íbamos mientras nos decía adiós con la mano.

12. Estaba haciendo de canguro de un niño de 2 años. Estábamos jugando con bloques y se reía cuando de repente se giró hacia mí y me dijo: “Voy a dispararte en la cabeza”. Esa noche jugamos al escondite y estaba aterrorizada de que me encontrara.

13. Mi hijo de 3 años y yo estábamos paseando en un centro comercial lleno de gente. A él le gusta decir “hola” a todo el mundo y empezó a decir “hola”, “hola”, “hola” a la gente que pasaba por su lado. De repente, apuntó inesperadamente a un hombre y le dijo: “Vas a morir” y luego continuó saludando…

14. Hago de niñera de un niño que todavía no sabe hablar. Mientras caminábamos hacia el cementerio local, ago normal en nuestro vecindario, apuntó a la zona que estaba sobre las tumbas y dijo: “¡Hay gente! ¡Mira, hay gente!” una y otra vez…

15. Cuando era muy pequeña señalé a un árbol fuera de casa y le dije a mi familia: “Ese árbol va a morir”. Nadie le dio importancia, pero a la mañana siguiente el árbol cayó de forma inesperada y aplastó el coche de mi abuelo.

16. Mi hijo de 3 años estaba cantando dulcemente una canción mientras coloreaba pero yo no la había escuchado nunca. Le pregunté dónde la había aprendido, y me dijo: “La mujer que hay en mi habitación me la cantó”

17. Mi hermana me describió a su amigo imaginario: “Se sienta en mi cama y espera a su madre. No puede ir solo a casa por culpa de su brazo”. Le pregunté qué le pasaba en el brazo y me dijo: “Su madre le pasó por encima cuando estaba dibujando con tiza. Por eso siempre está llorando, porque no le gusta estar muerto”.

18. Cuando tenía unos 4 años, mi madre me encontró en el lavabo con todas mis Barbies haciendo que flotaran boca abajo en la bañera. Cuando me preguntó qué hacía, le contesté: “El hombre del amario me dijo que si no lo hacía, sería yo la que tendría que nadar boca abajo”.

19. Trabajo con niños en el espectro del autismo. Uno de ellos dijo: “Ellos pueden vernos, pero nosotros no podemos verlos a ellos”.




miércoles, 11 de febrero de 2026

Misteriosas y sobrecogedoras historias sobre árboles asesinos

 




Nuestro planeta está lleno de árboles, considerados por la mayoría como una mera parte del paisaje, un mar verde tranquilo en el que vivimos. Nadie suele dar mucha importancia a los árboles, y ciertamente no son considerados especialmente amenazantes o mortales. Sin embargo, a lo largo de nuestra historia ha habido leyendas sobre algunos árboles que desafían esta tendencia, que no sólo infundían miedo, sino que además mataban. Estos árboles misteriosos se negaban a ser sólo parte del paisaje, y parecía que tenían sed de sangre. Amenazan el mundo que les rodea y los consideran portadores de demonios y espíritus siniestros, mucho más que una simple colección de ramas, hojas, y un tronco.


Elassia eléctrica, el árbol eléctrico de la muerte


Hay una gran cantidad de historias acerca árboles asesinos en todo el mundo. Una muy peculiar ocurrió en 1885, cuando una expedición alemana de Nueva Guinea, bajo el mando del teniente Lieutenant von Immer Gassende y junto con el prestigioso geólogo Dr. Henry Barnard Kümmel, encontraron un árbol singularmente extraño y potencialmente mortal en las espesas selvas. En su viaje, la expedición tuvo que hacer frente a la selva pantanosa, tribus de nativos hostiles, y enjambres de criaturas venenosas. Después de un agotador viaje de 12 días a través de la vegetación casi impenetrable, finalmente encontraron un precioso valle en medio de la nada. Pero lo que parecía ser un lugar idílico, pronto se convertirá en una auténtica pesadilla. El teniente Lieutenant explicó en sus memorias que su brújula empezó a moverse sin sentido alguno. Al rato comenzaron a ver varios esqueletos de animales esparcidos por los claros, además de la curiosa ausencia de los sonidos habituales de la selva.


Mientras que el Dr. Kümmel recogía nuevos especímenes de animales y plantas, encontró un enorme árbol en un claro, una especie que no había visto antes. Uno de los soldados cogió una protuberancia carnosa con su machete. Entre los restos de carne putrefacta había una especie de extraño núcleo de color negro. El Dr. Kümmel, que nunca había visto nada igual, fue a recoger la muestra cuando de repente grito de dolor. Cuando los otros miembros de la expedición le preguntaron qué le había sucedido, este les explicó que en el momento de recoger la muestra sintió por todo su cuerpo una potente descarga eléctrica. Otro de los hombres también trató de recoger la muestra y experimentó lo mismo, pero en este caso fue mucho más fuerte ya que el soldado quedó completamente aturdido sin poder hablar.


Fue entonces cuando el teniente Lieutenant decidió hacer un experimento. Cogió un trozo de alambre de cobre, lo colocó en el extremo de cada lado de la muestra y seguidamente se generó una reacción violenta. Todos los presentes se quedaron atónitos y fueron testigos de cómo el extraño árbol tenia corriente propia. Por desgracia, la expedición se vio obligada a regresar después de que el teniente Lieutenant enfermara gravemente. Dicen que consiguieron llevarse muestras de este árbol “sobrenatural”, sin embargo, a día de hoy no se sabe el paradero. El Dr. Kümmel dijo que el extraño árbol era el causante de la muerte de los animales mediante descargas eléctricas, por lo que bautizó a la nueva especie como “Elassia eléctrica”. No está claro si el supuesto árbol eléctrico de Nueva Guinea en realidad era carnívoro o simplemente atacó con sus poderes sobrenaturales para fines defensivos.


Jubokko, los arboles vampíricos


Y por si un árbol eléctrico no es los suficientemente extraño, mas misterioso y aterrador es un árbol vampírico en los bosques de Japón. Se dice que en los lugares donde había habido derramamiento de sangre como en campos de batalla o lugares de ejecución, crecen árboles que se alimentan de la sangre. Llamados Jubokko, estos “seres vampíricos” están ocultos entre las ramas, hojas y tronco. Lejos de estar completamente satisfechos de alimentarse de la sangre de los muertos o ejecutados, llegan a agarrar y enredar a todo aquel valiente que se acerca demasiado, drenado su sangre hasta dejarlos como una cáscara sin vida. Debido a su astucia despiadada, se creía que el árbol crecía intencionadamente entre otros árboles normales con el fin de estar a la espera de los transeúntes desprevenidos.

Otras historias dicen que cuando se corta una rama del Jubokko, de este brota sangre roja. Aunque también hay que decir que si uno tiene la suerte de escapar de sus garras, adquirirá increíbles cualidades medicinales. También se creía que el Jubokko sanaba rápidamente y cuando alguien le infligía cualquier daño, los cortes desaparecían rápidamente.



Otras de las capacidades sobrenaturales atribuidas a estos árboles vampíricos era el de confundir la mente, así como la capacidad de hablar con otras plantas. También hay tradiciones que dicen que los Jubokkos comenzaron como árboles normales, pero que poco a poco fueron deformándose y retorciéndose por la tierra manchada de sangre. Mientras que la mayoría creen que los Jubokkos son folklore puro, sin duda las historias que los rodean son de las más siniestras de Japón.



La historia de Bohon Upas


A parte de las historias, mitos y legendas a lo largo de la historia relacionados con los arboles asesinos, también hay casos bien documentados. La historia de Bohon Upas se hizo popular en el siglo 18, cuando un médico alemán llamado J.N. Foersch afirmó en un artículo publicado en la revista “The London Magazine” en 1783 que había recogido varios testimonios reales sobre la existencia de estos árboles asesinos cuando viajo a las Indias Orientales Neerlandesas como cirujano, por lo que decidió preparar una expedición para encontrarlos.


En sus memorias, Foersch afirmó que sólo existía uno de estos árboles, y que lo encontró oculto en la selva, protegido por altas montañas. Según el médico alemán, la tierra alrededor del árbol estaba desprovisto de toda vegetación, ni siquiera una simple hierba, y cada animal que entraba acababa muriendo rápidamente por un gas nocivo, e incluso los pájaros que volaban sobre la zona caían muertos espontáneamente. Foersch afirmó que recorrió este desierto mortal y que lo guió un viejo ermitaño que vivía en la zona, con el fin de proporcionar la extremaunción a los criminales.


El viejo ermitaño explicó al médico alemán que estos delincuentes tenían dos opciones, o coger la resina del árbol asesino o una sentencia de muerte. Antes de entrar a la “zona prohibida”, estos criminales se vestían con ropa de protección que consistía en una gorra de cuero de largo y guantes resistentes. De acuerdo con el ermitaño, sólo uno de cada diez de estas pobres almas conseguía regresar con vida. Foersch explicó que la resina tóxica del árbol era utilizada para ejecutar a los criminales, e incluso afirmó haber sido testigo del poder del veneno, diciendo que las víctimas morían entre terrible sufrimiento.


En su momento se puso en duda la existencia de este árbol, con algunos botánicos afirmando que un árbol así no podía existir. Pero por increíble que parezca, a día de hoy se ha demostrado su existencia, aunque los científicos aseguran que Foersch exagero la historia. En Indonesia hay un árbol que produce un veneno mortal que los lugareños usan para envenenar las flechas con punta, pero el árbol no produce gases tóxicos que matan a todo aquel que se acerca. También hay un “círculo estéril de la muerte” que rodea el árbol, pero se cree que es el resultado de los gases tóxicos generados por un volcán extinto llamado Guava Upas, que tenía un cráter que arrojaba gas carbónico y azufre. Incluso así, se desconoce si el árbol Bohon Upas realmente existió o no, pero es una historia intrigante.


No sabemos realmente si alguno de estos árboles asesinos existió o no. Sin embargo, de lo que podemos estar seguros es que algunos árboles están ocultos en oscuros espacios naturales en las regiones remotas del mundo. Solamente pensar en la existencia de árboles depredadores o sobrenaturales es inquietante y misterioso, y si realmente existen, entonces estaríamos hablando de otro tipo de naturaleza que va más allá de lo que podemos comprender.















jueves, 24 de julio de 2025

Croatan: La Leyenda de la colonia perdida

 


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Esta historia comienza en 1585, cuando el comandante Arthur Barlowe, junto con un grupo de pioneros, arribó en la isla de Roanoke, frente a las costas de la actual Carolina del Norte, en EE.UU financiados por Sir Walter Raleigh, que estaba convencido de la conveniencia para Inglaterra de establecer un imperio más allá de los mares desde el que explotar las riquezas del Nuevo Mundo y atacar las posesiones y flotas españolas.

A pesar de que en un primer momento la relación con los nativos no era mala, pronto se truncó y comenzaron las tiranteces; así que cuando el corsario Sir Francis Drake arribó en la isla en 1856, el pequeño grupo de expedicionarios partió rumbo a Inglaterra con el pirata.

Poco después, Sir Richard Grennville volvió a la isla con provisiones para el pequeño grupo de colonos, pero al no encontrar a nadie allí volvió a Inglaterra, no sin antes dejar en la isla a un pequeño grupo de soldados que se encargarían de guardar la colonia y las provisiones que allí quedaban hasta su vuelta.


Se cree que estos hombres sufrieron las constantes acometidas de los indios locales y partieron de vuelta a Inglaterra, aunque lo cierto es, que nunca más se volvió a saber nada de ellos, ni se encontró rastro alguno de su paradero cuando los ingleses volvieron a la colonia.

Un año después, el 22 de julio de 1587, un grupo de 118 colonos formado por 90 hombres, 17 mujeres y 11 niños llegaron de nuevo a la isla de Roanoke desde Inglaterra, con la intención de llevar a cabo un segundo intento de colonizar la isla y establecer un asentamiento permanente en las Américas que sirviera de enclave a Inglaterra para acometer contra los Españoles. El viaje estaba comandado por el Gobernador John White y financiado por el magnate Sir Walter Raleigh con el apoyo y patrocinio de la corona inglesa.


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El 18 de agosto nacía la nieta del Gobernador John White, siendo el primer colono ingles nacido en América, la llamaron Virginia, igual que el nombre de la colonia.

Aunque las relaciones de los ingleses con los Croatan, una de las Tribus indígenas de la isla, eran de colaboración, pronto comenzaron los problemas a raiz de que el colono George Howe apareció muerto en la orilla de la playa tras haber salido a cazar cangrejos. Comenzó a especularse con la posibilidad de que alguna de las tribus de la isla le hubiese asesinado así que, ante el desagradable acontecimiento, y unido a que los recursos de la colonia comenzaban a escasear, el Gobernador John White dejo atrás a su hija y su nieta y se embarcó rumbo a Inglaterra para informar a la reina Isabel I de la situación de la colonia y recoger algunos suministros

Cuando White regresó a Londres, se vio atrapado en la capital británica por la guerra contra España y la falta de fondos por parte de la corona. Los meses pasaban y White, Raleigh y los demás socios de la expedición, se mostraban incapaces de organizar una flota. Primero, por el temor de los capitanes a cruzar el Atlántico en invierno y, después, por la llegada de la Armada Invencible. La amenaza española obligó a dedicar todos los barcos disponibles a la guerra con España. Los propios White y Raleigh tuvieron que participar en la defensa de Inglaterra por lo que volver a la colonia no sería posible hasta que la contienda terminase. Pasaron tres largos años hasta que John White pudo pisar de nuevo la isla de Roanoke, fue el 18 de agosto de 1590, justo cuando su nieta cumplía 3 años… y entonces comenzó el misterio:


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Los colonos que allí se habían quedado hacia tres años, habían desaparecido sin dejar rastro. Las casas de dos plantas y techos de paja que se habían construido estaban totalmente desmanteladas y los establos, donde se alojaba el ganado, estaban vacíos. No había indicios de batalla, ni de muerte u hostilidades. Lo único que fue encontrado en el lugar fueron dos tumbas y una misteriosa palabra escrita en un poste de la fortaleza con la palabra “CROATOAN” y las letras “CRO” talladas en la corteza de un árbol cercano. Eso fue lo único que quedó de una población de más de 100 personas.

White había acordado con los colonos que si algo les ocurría, grabaran una cruz de malta en algún árbol cercano junto con el nombre del lugar al que habían marchado para indicar que su desaparición podía haber sido forzada y tener una manera de poder localizarlos. Aunque no había ni rastro de la cruz, el gobernador White asumió que se habían mudado a la isla de los Croatan, aunque no pudo llegar hasta ella pues se avecinaba una fuerte tormenta y los hombres de la expedición rechazaron continuar el camino. Tras su regreso a Inglaterra, White fue incapaz de dar una explicación del paradero de los colonos o de lo que allí podría haber pasado en durante los tres años que duró su ausencia. No pudo reunir de nuevo los fondos necesarios para volver a América, donde se habían quedado su hija y su nieta y nunca más se volvió a saber nada de ellos.


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¿Qué ocurrió alli?

Las hipótesis se sucedieron desde entonces tratando de encontrar una explicación sobre el destino y el paradero de la “colonia perdida”.

La primera idea fue que los colonos, ante la posible falta de alimentos y otras provisiones, se mudaran a la capital de los Croatoans que eran los indígenas de la isla. Aunque entonces, no se entiende por qué alguien escribió solo “Cro” en uno de los árboles, lo que podría indicar que la colonia se había ido de manera tan apresurada que, quien fuera, no fue capaz de terminar de escribir el mensaje.

También se especuló con la posibilidad de que tuvieran que huir ante un ataque externo, bien por parte de los nativos o de los españoles, pero no se halló ninguna cruz de malta en el asentamiento tal y como habían pactado con el Gobernador para indicar que habían sido víctimas de algún tipo de ataque así que esta teoría tampoco es muy convincente.

Se pensó en la posibilidad de que los colonos hubiesen decidido emprender el viaje de vuelta a Inglaterra aunque tampoco es concluyente, pues hubiesen dejado constancia de sus planes y de la fecha de su partida.

LA HIPÓTESIS MAS LÓGICA:

A principios del siglo XVIII, unos exploradores que recorrían el río Lumber, descubrieron, para su sorpresa, unos indios de ojos grises que hablaban una lengua que se parecía al inglés. Eran conocidos como la tribu de los Lumbees. Los indios de esa tribu aseguraban que sus antepasados podían «hablar en un libro», expresión con que los exploradores entendieron que sabían leer.

Tenían rasgos típicos caucásicos como una piel que variaba desde morena a muy blanca e indios con el pelo rubio y los ojos azules, rasgos que no son muy normales entre las tribus de la zona. Además, de los 95 apellidos de los colonos perdidos de Roanoke, nombres como Sampson, Costmore y Locklear, no menos de 41 pueden hallarse entre los Lumbees.

Nadie conoce la verdadera historia de esta tribu, pero con el transcurso del tiempo, se ha ido formando una teoría que parece ser, hasta el momento, la más coherente de todas las que han intentado explicar la misteriosa desaparición de la colonia perdida y de esa curiosa palabra que apareció en el lugar de la desaparición.

Se cree que los indios de la Tribu Lumbee pueden ser descendientes de los expedicionarios ingleses que desaparecieron sin dejar rastro en 1591. El río Lumber está a unos 320 kilómetros de la isla Roanoke y parece lógico pensar que quizás los colonos, por motivos que nunca conoceremos, se mudaron de localización en los años que tardó en volver el Gobernador White y se integraron con los indígenas del lugar.

El porque nunca debio ser un misterio en primer lugar


Ya hemos señalado que la explicacion mas logica a este misterio es que los colonos buscaran refugio junto a una tribu amistosa, cuyo nombre era precisamente "Croatoan", pese a que eso se ha insistido durante siglos en que la desaparicion de esta colonia es un misterio sin resolver, a pesar de lo que todos los datos y evidencias y la simple logica indicaban.

¿Porque esto se transformo en un misterio en primer lugar? Hay una explicacion muy simple para esto:

Racismo.

Asi es, hay que ponerse en el lugar de un europeo de hace 400 años, y para el, la idea de que otros europeos, representantes de una civilizacion superior, con su cultura, su tecnica y su tecnologia muy por encima de los "salvajes" del nuevo mundo, decidieran buscar refugio con una tribu amistosa, hasta el punto de que con el tiempo se integraran totalmente con ellos, incluyendo posiblemente matrimonios y -oh, dios mio, que asco- posiblemente una buena cuota de mestizaje, era francamente aborrecible.

De alli que surgiera "el misterio" de la isla Croatoan, misterio que nunca fue, solo que hubo gente que prefirio fingir que ocurrio algo siniestro e inexplicado a que indigenas y europeos convivieran pacificamente en medio de los bosques, y con "convivir pacificamente" quiero decir "probablemente mucho sexo"

CROATOAN, UNA PALABRA QUE ACOMPAÑA AL MISTERIO


Realidad y leyenda se entrecruzan de tal manera que no es posible saber donde termina la historia real y donde empieza el mito, pero la palabra CROATOAN no solo se encontró en la isla de Roanoke sino que a lo largo de la historia a acompañado al misterio y la desaparición:

(Nota: estos ultimos datos me parece que son pura basura)

Poco antes de su muerte en 1849, Edgar Allan Poe fue encontrado deambulando por las calles de Baltimore susurrando la palabra “Croatoan” después de unos días en que había estado desaparecido, sin que, a día de hoy, se conozca el paradero de donde estuvo durante aquellos días.

También estaba rayada en la pared de la celda donde el famoso asaltador de diligencias Negro Bart estaba justo antes de ser puesto en libertad y desaparecer tras ello y no saber nunca más de él en 1888;

Fue encontrada tallada en el poste de la cama, donde el célebre autor de historias de terror Ambrose Bierce, durmió antes de su desaparición en México en 1913;
Estaba escrita en la última página del diario de a bordo del buque Carroll A. Deering cuando encalló en 1921, sin nadie a bordo, en el cabo Hatteras, no muy lejos de lo que había sido Roanoke Island.

Por último, esta palabra también se encontró garabateada en la revista de Amelia Earhart después de su desaparición en 1937.


sábado, 12 de julio de 2025

Cutipetreo Adocorpus o Gargola francesa común (por la AGIAT)

 

Articulo escrito por Finn-Ur, y que forma parte del bestiario de la AGIAT, o Agencia Global de Investigación de Amenazas Taumatúrgicas, un proyecto de universo compartido/escritura colaborativa que se describe a sí mismo como:

 

Una ucronía de realismo mágico, ciencia ficción con toques de elfpunk y ficción de contención, abarcando incluso el horror cósmico y el romance en algunos artículos.

Dejando de lado tecnicismos, este proyecto de escritura colaborativa está ambientado en un mundo donde la historia a grandes rasgos es la misma, pero en los detalles las cosas han cambiado por la existencia de la taumaturgia y las múltiples especies de fantasía que en este mundo son reales. La taumaturgia se divide en 3 ramas, la magia, el espiritismo y la alquimia; que son estudiadas con la misma rigurosidad que si de cualquier otra ciencia se tratase.

La Agencia Global de Investigación de Amenazas Taumatúrgicas, o por sus siglas, AGIAT; es una organización que se encarga de contener o eliminar todas las amenazas taumatúrgicas para la vida en general, siendo de carácter público, pero sin estar afiliada directamente a ningún gobierno o nación.

O sea que si te gustan cosas como La Fundación SCP este es el sitio para ti.




Nombre común: Gargola francesa común
Nombre científico: Cutipetreo adocorpus
Hábitat: Francia (variante domestica) África central (variante salvaje)
Estado de conservación: Preocupación menor
Descripción: Las gárgolas son reptiles agamidos originarios de África, especialmente de la República del Congo y sus alrededores.

La variedad salvaje (Cutipetreo adocorpus ferus) vive principalmente en las mesetas de la zona, más que nada en las zonas rocosas donde la textura y color de sus escamas les permiten cazar.

Al igual que otros animales del género Cutipetreo, estos reptiles se han observado con escamas de colores grisáceos, marrones y hasta rojizos dependiendo de la zona donde viven, teniendo dichas escamas una gran dureza debido a diversos elementos metálicos encontrados en sus dietas carnívoras. Justo como otros miembros de su género.

Son reptiles con una locomoción semi bípeda que aprovechan su coloración y la rugosidad de sus escamas parecidas a piedras para emboscar a sus presas cuando se acercan, manteniéndose inmóviles en el lugar durante semanas e incluso meses a la espera de que un animal pase cerca de sus mandíbulas. Esto las diferencia bastante de otras criaturas perteneciendo al género Cutipetreo que suelen utilizar las escamas como métodos ofensivos o defensivos, tal como las salamandras espada (Cutipetreo acricorpus), sus parientes más cercanos que pese a ser la mitad de grandes han desarrollado escamas afiladas en la zona dorsal y en la cola para autodefensa. O los falsos rinocerontes (Cutipetreo praedo) que usan sus enormes cuerpos y fuertes escamas para ocupar un nicho similar a los animales a los que deben su nombre, pese a la falta de un cuerno.

Pueden lograr esto gracias a que son la única especie que carece de glándulas odoríferas, y por tanto de un olor característico. Del mismo modo, la falta de movimiento permite que su metabolismo sea considerablemente bajo y puedan pasar largos periodos de tiempo sin comer.
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Esqueleto de Cutipetreo adocorpus ferus expuesto en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia



Respecto a su morfología, pese a que solo alcanzan a medir medio metro de largo, han convergido bastante con los cocodrilos con los que se asemejan su estilo de vida, poseyendo un cuerpo mayormente aplanado en comparación a su tamaño, su hocico es alargado y se encuentra lleno de dientes curvados hacia atrás para atrapar a sus presas sin que estas puedan escaparse una vez son atrapadas.

Sus garras son pequeñas, pero le permiten sujetarse a las rocas donde descansa por largos periodos de tiempo, siendo esta su principal función en lugar de servir como defensa u ofensa.

El nacimiento de su variante domestica (Cutipetreo adocorpus domesticus) se dio durante el siglo XV d.C, cuando esta especie fue introducida a los franceses como una curiosidad proveniente de África. Siendo inicialmente comercializada como un mero animal exótico. No fue hasta que un francés anónimo vio el potencial que tenían para solucionar el problema de la seguridad en sus edificios.

Con décadas de crianza selectiva para volverlos más dóciles y darles una apariencia más estética, les dieron una apariencia similar a estatuas. Si bien la forma de su cuerpo varía mucho según la raza de gárgola, se puede decir que en general sus mandíbulas se volvieron más grandes y cuadradas, sus garras, así como sus miembros delanteros fueron agrandados con el objetivo de luchar contra seres humanos y la estética de sus escamas fue arreglada para permitir que sea posible tallarlas manualmente. En general, grabándose los emblemas familiares de quienes las poseyeran en adición a algunos accesorios o decoraciones como alas o cuernos con la intención de asustar a los intrusos.

Esta domesticación incrementó enormemente el promedio de vida de las gárgolas de primera generación, pasando de vivir 20 años a unos 30. Este último se volvería más tarde el promedio de vida de una gárgola doméstica.

Normalmente solían acomodarse en el exterior de los edificios, junto a diversas estatuas idénticas para tratar de evitar que los intrusos pudieran diferenciarlas de verdaderas gárgolas y así lograr disuadirlos.

Aunque el éxito de esta estrategia hizo que entre la gente con menos dinero se volviera común utilizar únicamente estatuas, aprovechándose de su similitud para mantener ladrones alejados.
Eventualmente con los avances tecnológicos, quedaron relegadas a simples mascotas debido a su obediencia y los bajos costos que requiere criar uno. Aunque aún pueden verse algunas gárgolas cumpliendo su rol original en lugares de naturaleza tradicional o sencillamente como una medida extra.

Pese a eso, la "apariencia" que daban las gárgolas en los edificios antiguos fue rescatada al reemplazarlas con estatuas, ya no con el fin de proteger sino de decorar.

Alimentación: Al igual que muchos otros reptiles, las gárgolas salvajes son animales con una dieta poco especializada, cuya alimentación consiste en cualquier animal pequeño que se cruce frente a él. Variando entre pequeños mamíferos, insectos, otros reptiles, y en algunas ocasiones peculiares, crías de su propia especie.

Pese a poseer la capacidad de movimiento como para despedazar cadáveres, no parecen cazar de forma activa animales demasiado grandes para engullirlos por completo. Los motivos de esto aún no están claros.

En cuanto a la dieta de las gárgolas domésticas, inicialmente poseían una dieta igual a la de sus contrapartes africanas, siendo la única diferencia que mayormente eran alimentados con carnes ya procesadas en vez de animales vivientes. Pero, debido a la posterior creación de distintas variedades de gárgolas y la endogamia que conllevó, muchas de las razas actuales pueden llegar a sufrir fuertes problemas estomacales si son alimentadas con algo que no sea un alimento especial.

Razas: Al igual que a muchos otros animales domésticos, las gárgolas eventualmente se diversificaron en muchas razas, la mayoría con cualidades ofensivas y mínimos cambios estéticos debido a su propósito inicial.

No sería hasta finales del siglo XX que distintas razas puramente estéticas serian creadas para servir como mascotas.
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Fotografía de la última gárgola de su raza pocos años antes de su muerte. Debido a problemas genéticos traídos por la endogamia, la mayoría de ejemplares de la última década resultaron ser estériles y no pudieron mantener el linaje puro.



La gárgola corredora occitana, como su nombre indica fue una raza nacida en la región de Occitania, Italia. Fue creada teniendo en cuenta una mayor velocidad de respuesta hacia los intrusos, así como la intención de poder perseguirlos en vez de simplemente espantarlos.

Fue una raza algo controversial debido a diversos incidentes en los que se cobraron las vidas de quienes trataban de capturar, por lo que su popularidad nunca fue realmente grande y en años recientes esta variación fue declarada oficialmente extinta.

Se caracterizaba por tener extremidades más largas y delgadas que otros miembros de su especie, diseñados para una mayor movilidad, pero a menudo eran decoradas con un par de alas pesadas que les dificultaban moverse, puramente por motivos estéticos.

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En la imagen se muestra una gárgola león japonesa en un pedestal, lugar común para esta raza debido al trabajo que se les dió.

Durante el siglo XIX, algunas de estas criaturas llamaron la atención de los japoneses, quienes poseían estatuas guardianas en algunos de sus templos. La idea fue fuertemente criticada al principio al siquiera sugerir cambiar sus estatuas simbólicas por animales reales, por lo que durante sus primeras décadas de existencia como raza eran muy raros de encontrar, solo en templos y santuarios muy escasos en el país. Pero a finales del siglo XX su popularidad comenzó a hacerse mayor, no solo como vigilantes sino también como "mascotas" para el lugar.

Se puede apreciar que la crianza de esta especie le dio varias protuberancias cubiertas de escamas, que parecieran simular el cabello de un león de las clásicas estatuas Komainu.
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Fotografía sacada recientemente de un alado italiano en uno de los pocos lugares que aun usa las gárgolas como guardianes.



Este fue el primer intento de crear una gárgola que pudiera volar, modificando los brazos con la intención de crear alas tal y como las que habían utilizado los reptiles hace varios millones de años. Fue un intento fallido, puesto que el alargamiento de escamas y la gran cantidad de las mismas para simular plumas terminó por causar que fuera demasiado pesado para volar. Quitándole además sus garras delanteras.

De igual modo, esta raza fue aceptada de buena manera como guardianes, si bien no eran capaces de volar, sus "alas" parecían cumplir de forma apropiada como arma contundente después de todo.
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Un coloso de jardín descansando en el patio trasero de una casa adinerada.



Una vez que la popularidad como guardianes de las gárgolas comenzó a descender, hubo intentos de llevar su trabajo a otros ámbitos. Uno de estos fue el de darles el mismo trabajo que los perros guardianes. Las hicieron más robustas, llegando a medir hasta 1 metro estando paradas, pero la mayoría de sus cualidades básicas fueron mantenidas.

Vieron un mayor éxito que otras razas guardianas de casa debido a que fueron además criadas para ser amigables con la gente de confianza, pasando también por buenas mascotas y según algunos testimonios, "buenas niñeras".
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Este ejemplar adulto de pigmeo de musgo se encuentra recuperándose de una enfermedad causada por parásitos. Su estado puede verse debido a la cantidad de musgo en su cuerpo.



Esta es la primera especie totalmente doméstica en haber sido creada, midiendo apenas 20 centímetros de largo y 10 centímetros de alto fueron diseñados para vivir en interiores. Su capacidad para mantenerse sin comer fue afectada por la crianza, pudiendo pasar como mucho una semana sin ingerir alimentos.

Se llaman pigmeos de musgo debido a que se desarrolló de forma artificial una simbiosis entre el animal y una especie de musgo que crece en su cuerpo. Esta planta se nutre poco a poco de las secreciones de la gárgola y células muertas, mientras a su vez atrae insectos que puede comer.

Pese a que esto en la naturaleza sería considerado ideal, la crianza selectiva provocó que estos insectos mayormente les causen problemas estomacales. Por lo que deben ser cuidados y vigilados muy a menudo.











jueves, 16 de mayo de 2024

Dos creepypastas para disfrutar esta noche

 



Señales de advertencia distorsionadas

Cuando recibí el primero, estaba literalmente a segundos de subir al avión cuando una llamada de "DESCONOCIDO" sonó en mi teléfono celular. Era un tono de llamada que no había escuchado antes, uno que estaba bastante seguro de que no venía con el teléfono.

Normalmente, no me habría detenido a contestar, pero esperaba una llamada sobre un trabajo para el que había sido entrevistada la semana anterior. Respiré hondo y acepté la llamada.

—¿Hola?

"No te subas al avión". La voz de una mujer, confusa y extraña, como si sus cuerdas vocales hubieran sido destrozadas, y estaba tratando desesperadamente de hablar mientras se ahogaba. A pesar de la cualidad desconcertante y fracturada de su voz, su tono era insistente e inquietantemente tranquilo. Entonces la llamada terminó.

Me quedé helado. Siempre había tenido una ligera fobia a los viajes aéreos, y algo en esta llamada simplemente... no hay forma de que estuviera a punto de tomar un vuelo de siete horas ahora. Me di la vuelta y me dirigí hacia el patio de comidas. Pensé que tomaría otro vuelo más tarde en la tarde.

Vi desde el Starbucks del aeropuerto tres horas más tarde cómo todos los televisores de la terminal se iluminaban con las imágenes del accidente del avión en el que debería haber estado.

No hubo sobrevivientes. Ni uno solo.

Traté de rastrear la llamada. Lo mismo hizo la policía. Pero no había nada que rastrear. No había evidencia de que mi teléfono hubiera recibido una llamada en ese momento. Analizaron los registros telefónicos, las comunicaciones entrantes y salientes a mi teléfono... nada.

No me lo estaba inventando. No podría haberlo hecho.

Esa no fue la única llamada. A lo largo de los años, fueron pocas y distantes entre sí, pero siempre tuvieron razón. Y siempre escuché.

"No vayas a esa cita a ciegas esta noche". Cinco meses después, mi posible "cita" fue condenada por matar a cuatro mujeres, todas con mi color de pelo y complexión. Las encontraron en una tumba poco profunda a menos de 100 metros del restaurante al que se ofreció a llevarme.

"No conduzcas al concierto de esta noche". Un camión de dieciocho ruedas perdió el control y se estrelló contra una fila de autos. Todos los conductores aplastados. Todos los conductores muertos. En el tramo de la autopista donde habría estado conduciendo.

No importaba si tenía un teléfono nuevo, si me mudaba al otro lado del país, las llamadas seguían llegando. Casi podía sentir la presencia de... Lo que fuese, lo que sea, velando por mí.

Me imaginaba estar en el fondo del océano helado, todavía atada a mi asiento de avión de la sección de la clase turista, o estar en esa fosa común frente al restaurante, o ver un camión de dieciocho ruedas derrapando hacia mi coche, sabiendo que la muerte era inminente, y que tendría una opresión en el pecho. Pensaba en lo delgada que era esa línea. Lo cerca que había estado.

Si no hubiera tenido una entrevista de trabajo de la que estaba esperando noticias, nunca habría escuchado esa primera llamada. Y eso sería todo para mí.

Siempre sentí que algo venía por mí. Pero siempre hubo esto... esta voz fracturada, deformada, con estas llamadas que parecían no existir después de que las escuché. Señales de advertencia autodestructivas, pudriéndose ante mis ojos. Y yo estaba viva.

Tenía un mal presentimiento sobre este crucero.

Lo había planeado como una semana de chicas con algunas de mis viejas amigas de la universidad, y esperaba con ansias una semana en los trópicos en pleno invierno, pero una parte de mí casi podía sentir que la llamada estaba llegando. Tal vez había visto Titanic demasiadas veces, pero había un poco de miedo persistente desde el principio.

Esperaba que todo estuviera bien, pero sabía que si algo iba a pasar, recibiría la llamada. Yo lo sabría.

Ahora, una semana antes de ir en el crucero, después de entrar en mi apartamento después de regresar de cenar con un amigo, me doy cuenta de que mi celular tiene un mensaje de "DESCONOCIDO". Nunca antes habían tenido que dejar un mensaje. No lo he comprobado en toda la noche.

Maldita sea, y yo también tenía muchas ganas de ir en ese crucero. Ah, bueno. No valía la pena el horrible destino que me esperaba en ese océano frío y oscuro.

Hago clic en "reproducir mensaje" y siento que se me cae el estómago mientras escucho la voz, que suena horriblemente distorsionada, como si emanara de una garganta cortada en cintas, crepitando con más urgencia que nunca. Miro alrededor de mi apartamento mientras la voz en el teléfono repite la misma frase una y otra vez.

"No vuelvas a casa después de cenar esta noche. No vuelvas a casa después de cenar esta noche. NO VUELVAS A CASA DESPUÉS DE CENAR ESTA NOCHE".

 

 

 

El camino sin fin

En Corona, California, hubo una vez una carretera conocida por la mayoría de los lugareños como la Carretera Interminable. En concreto, el verdadero nombre de la carretera era Lester Road. Ahora, más de veinte años después, el paisaje de Corona ha cambiado y la Carretera Interminable ya no existe. Sin embargo, hace años, Lester Road era una carretera sin iluminación que, según la gente, se convertía en una carretera interminable cuando se conducía de noche. Nunca más se volvió a ver ni a saber de las personas que hicieron tal viaje.

La leyenda se hizo tan conocida que la gente se negaba incluso a conducir por Lester Road durante el día. Una noche, como muchos adolescentes de mi edad, conduje por Lester Road, pero solo una corta distancia, y en mis faros parecía que se había prolongado para siempre. Asustado, me di la vuelta rápidamente, porque si continuaba por el camino, pensé que nunca más volvería.

La perpetuación de la leyenda convenció a la policía local de investigar. Lester Road giró bruscamente a la izquierda al final y no había barandillas. Más allá de la curva había un cañón, y al otro lado del cañón había otro camino que se alineaba tan bien con Lester Road que, visto desde el ángulo correcto, especialmente de noche, el cañón desaparecía de la vista, y el camino parecía continuar subiendo y pasando por encima de la colina al otro lado del cañón. Al investigar el cañón, se encontraron docenas de autos, caídos a su perdición, con los cuerpos en descomposición de las víctimas aún atados a sus asientos.

 

 Fuentes: Distorted Warning Signals : r/nosleep (reddit.com)

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